Un jugador en la pista y otro en el gimnasio: así se entrena la Virtus de Bolonia en mitad de la pandemia

Teodosic maneja el balón en el partido a puerta cerrada entre la Virtus y el DarussafakaTeodosic maneja el balón en el partido a puerta cerrada entre la Virtus y el Darussafaka

Mientras la incertidumbre mundial por la propagación de la pandemia mantiene suspendido el calendario deportivo internacional y los expertos ven peligrar incluso la disputa de los Juegos Olímpicos por cuestión de fechas, el director de operaciones de la Euroliga, Edward Scott, lanzó este sábado a través de eurohoops un ambicioso mensaje de resistencia como organización. “Si alguno de nuestros clubes prefiriera cancelar la temporada y minimizar los gastos, sinceramente, su mentalidad no estaría alineada con la filosofía y la visión de la Euroliga durante las últimas 20 temporadas, ni tampoco con las del futuro. A estas alturas, creemos firmemente que todos nuestros clubes, tanto en la Euroliga como en la Eurocup, podrán llegar rápidamente a un acuerdo sobre cómo se debe reanudar la temporada”, lanzó Scott en su discurso de prietas las filas.

Casi de manera simultánea a las palabras de Scott, con Italia contabilizando 50.000 contagiados y más de 4.000 muertos por coronavirus, la Virtus de Bolonia anunció que reanudaba sus entrenamientos después de una suspensión de las actividades que, en el caso del equipo de Djordjevic, ha durado menos de dos semanas. “Volvemos a trabajar nuevamente después de este descanso”, explicó el técnico serbio intentando normalizar la situación. “Continuamos brindando a nuestros muchachos todos los medios que podemos para ayudarlos a hacer su trabajo y recuperar su fuerza y ​​condición física al completo. No nos rendimos. Una compañía vendrá aquí para desinfectar las instalaciones para que podamos continuar. Esperamos que la temporada continúe. Espero verlos a todos juntos pronto y volver a jugar un buen baloncesto”, detalla Djordjevic en declaraciones recogidas por sportando.

El rocambolesco procedimiento de la Virtus en su vuelta a la actividad no es, en sí mismo, un plan de equipo puesto que las restricciones sanitarias no lo permiten. El plan del club pasa por un protocolo en el que un solo empleado abre las puertas de las instalaciones y, a partir de ahí comienza la medida secuencia de aparición de los jugadores. Como máximo podrán entrar dos al pabellón y no deben coincidir en ningún momento. Uno estará en la pista y, el otro, en el gimnasio. Cada uno utilizará un vestuario independiente. Cuando ambos acaben, la pista, el material y los vestuarios serán desinfectados y así sucesivamente. El club ha facilitado además a los jugadores una lista de restaurantes autorizados para pedir comida a domicilio y homogeneizar así su alimentación. Hasta el 3 de abril el equipo no tiene previstas sesiones conjuntas y esté será un paso más en el trabajo individual desarrollado en los días de confinamiento.

Mientras en España el Gobierno y el CSD denegaron la petición del Comité Olímpico de permitir el entrenamiento individual para alguno de los deportista que preparan los Juegos de Tokio, la Virtus, uno de los favoritos al título de la Eurocup, comienza a prepararse en mitad de la pandemia para unas eliminatorias de cuartos que aún no tienen fecha de disputa. Los de Djordjevic tienen como rival al AS Mónaco y podrían cruzarse con el Unicaja, si el cuadro malagueño superara su eliminatoria ante el Reyer Venecia. Conjeturas de un calendario incierto cuya reanudación genera inquietud en toda Europa.

“No es posible que los jugadores paren durante un mes o mes y medio y luego comiencen a correr y competir de golpe. Nosotros les dimos libre hasta este domingo. Desde el principio de la próxima semana, en grupos de dos o tres, tal vez comencemos algunos entrenamientos al aire libre. Haremos un entrenamiento diario con cada jugador usando sus propios balones. Queremos programar entre 75 y 90 minutos de trabajo. El entrenamiento es muy importante, tanto física como psicológicamente. Sentarse sin hacer nada es psicológicamente muy peligroso”, explicó el técnico del Efes, Ergin Ataman, a las pocas horas de decretarse la cancelación de la liga turca, la última competición europea en echar el cierre el pasado jueves. Ahora la Virtus comienza a rodar en busca de un horizonte competitivo que nadie se atreve a garantizar.

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