El estado de alarma deja 7.700 ERTE con 60.000 afectados

valenciA. La primera semana del estado de alarma decretado en España por la expansión del coronavirus deja un balance preocupante en materia económica y laboral, además del sanitario. En la Comunitat Valenciana, el número de solicitudes de Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) por parte de empresas se duplicó este viernes, hasta alcanzar los 7.673 ERTE vinculados con la epidemia, y en solo un día se pasó de 38.110 a 59.248 trabajadores afectados.

El viernes se registró el incremento más elevado en el número de ERTE por causa de fuerza mayor, con 4.094 nuevas solicitudes de empresas frente a las 3.579 que habían recibido desde el día 12 de marzo, según datos de la Conselleria de Economía.

En cuanto al volumen de afectados, otras 21.138 personas pasaron a engrosar las listas de desempleados temporales en la Comunitat ese día, sólo superados por los 21.867 del miércoles, en el estreno del plan de choque del Gobierno para afrontar la factura económica del coronavirus.

La patronal autonómica y los sindicatos mayoritarios exigen a la Generalitat que salde sus deudas con proveedores

Hasta 200.000 millones de euros prometió movilizar el presidente, Pedro Sánchez, para inyectar liquidez en el tejido productivo, además de agilizar los ERTE en empresas directamente afectadas por la crisis del Covid-19 a fin de evitar despidos.

El paquete estatal de medidas inicialmente fue bien recibido por los agentes económicos y sociales por considerar que van en la buena dirección, aunque colectivos como los autónomos, los hoteleros o los azulejeros no tardaron en afirmar públicamente que las consideran insuficientes.

Mientras tanto, las solicitudes de ERTE registradas de forma telemática no han parado de crecer, ni en pleno festivo del día de San José, en un proceso no exento de problemas e incidencias informáticas, según advierten los abogados laboralistas.

El de mayor volumen hasta la fecha es el acordado en Ford para 7.000 trabajadores, la inmensa mayoría de la planta valenciana, paralizada hasta nueva orden como sus ‘hermanas’ alemanas y rumana. Las réplicas en su parque de proveedores se calcula que alcanzarán a 2.500 personas.

También la aerolínea valenciana Air Nostrum aplicará un ERTE para sus 1.439 trabajadores, en principio para tres meses, e igualmente vinculado al parón forzado por la pandemia, como los planteados por Lladró, Marina d’Or y hasta 240 hoteles de la Comunitat que, según Hosbec, echan el cierre con un goteo de ERTE que afectará a 16.000 empleados.

El ‘president’ Ximo Puig auguraba esta semana «una avalancha grande de parados», en una comparecencia conjunta, presencial, acompañado de los dirigentes de la patronal autonómica y los sindicatos mayoritarios. Juntos, y en sintonía, para hacer un llamamiento a la calma. A evitar alarmismos, aprovechar las medidas disponibles y echar mano de ajustes temporales, pensando en que habrá un día después.

Como medidas complementarias a las estatales, y consciente de que los autónomos se sitúan en el epicentro de las preocupaciones, Puig les prometió 57 millones «para que nadie tenga que cesar su actividad». En un pleno extraordinario se aprobarán cómo hacerlo, si mediante ayudas directas de hasta 2.000 euros como en Cataluña o con préstamos participativos, como los previstos en la línea de 40 millones, ampliables, anunciada por el IVF para mejorar la solvencia de las empresas.

La CEV reclama agilidad y «una moratoria absoluta de impuestos y pagos», del IBI a las cotizaciones, para evitar «situaciones de nerviosismo y decisiones demasiado arriesgadas».

Se une a los sindicatos para pedir a la Administración que pague sus deudas, y a quien pueda producir, que pacte medidas como el adelanto de vacaciones para mantener la actividad. Juntos, apelan a la ética y la moral para que nadie abuse de los ERTE y, cuando cese la causa de fuerza mayor, todos vuelvan a sus puestos.

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