La suspensión de corridas debilita la biodiversidad

Data. El ganadero Javier Núñez, de La Palmosilla, ha explicado a través de sus redes sociales los duros momentos que están atravesando las ganaderías de bravo. Sus mensajes ya se han convertido en virales por sus argumentos y por la manera en la que contesta a los animalistas que se alegran de la suspensión de las primeras ferias de la temporada por el coronavirus, lo que, según ellos, supone la salvación de muchas vidas de animales. «Nada más lejos de la realidad», asegura el ganadero con rotundidad y expone: «Mil ciento cuarenta cabezas de ganado componen la ganadería de La Palmosilla. La supervivencia de todas ellas depende de que se lidien los 72 toros que tenemos preparados para este año. Es decir que cada toro soporta la vida de 15. El 6,3 % de toros (que han vivido libremente 4 años) mantiene al resto. Si incluimos como fuentes de ingresos (aunque poco significativas) la lidia de novillos y las vacas de desecho en matadero, el número de animales sacrificados para mantener al resto es de 11,6 %. Si esos animales no se pueden lidiar en plazas de toros significaría que tendríamos que reducir la población de cabezas de forma drástica. Eso supone una pérdida de genética tan grande que lleva a la extinción de la ganadería a medio plazo». Si desapareciese la ganadería de bravo, «se deberán buscar alternativas agrícolas a la ganadería. Supondría una pérdida irreparable en biodiversidad. Y por supuesto se perderían un montón de puestos de trabajo en el entorno rural. Ya no serían necesarios los 22 caballos, los 17 bueyes, los 14 perros y los gatos que viven gracias a la lidia de los toros. ¡Todo desaparece si no hay corridas de toros, todo! ¿En serio os llamáis amigos de los animales? ¿Os atrevéis a decir que os importan los animales? Si alguno contesta que «sí» que pase por caja por favor…», concluye.

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