Estados Unidos tiene ya más casos que España

Donald Trump continúa en su realidad paralela, más preocupado por el desplome de los mercados y el mal rumbo de la economía en año electoral que del imparable avance del coronavirus. Estados Unidos es ya el tercer país del mundo con más casos totales, después de China e Italia y por delante de España. Son 39.995 casos en 54 estados y jurisdicciones que extrapolan el continente y afectan también a Puerto Rico y las Islas Vírgenes, amén de 454 muertos. Ni el maestro del ‘fake news’ puede hacer como si aquí no pasa nada.

Lejos de madurar y tomar cartas en el asunto, el mandatario está «perdiendo la paciencia» con el virus que se carga la economía, han dicho fuentes de la Casa Blanca a los principales medios estadounidenses. «NO PODEMOS PERMITIR QUE EL REMEDIO SEA PEOR QUE LA ENFERMEDAD», tuiteó el domingo por la noche, diez minutos antes de la medianoche. La hora, y el uso y abuso de las mayúsculas, ratificaba su exasperación con un problema que no desaparece ignorándolo ni mintiendo.

«Esto es peor que el 11-S»

El presidente se ha resistido al llamado de los gobernadores que piden una directiva nacional para ordenar el aislamiento de todo el país porque los estados más afectados no albergan a su base electoral. Nueva York, California y Washington, tres estados progresistas que no votaron por él ni lo harán, concentran el grueso de la epidemia. Sus seguidores de la América Profunda ven las noticias «por televisión», dijo el presidente el viernes pasado, y piensan que la reacción es exagerada. En grandes ciudades como St. Louis (Missouri) la imagen de restaurantes llenos parece un viaje en el tiempo a una era que en Nueva York parece ya de otro siglo. Sus bases culpan de ello a los medios de comunicación que el mandatario llama «el enemigo del pueblo» y a los que denuncia sin ton ni son. «No creo que nunca sea necesario extender esas medidas al resto del país ni de lejos», insistió.

Sólo el estado de Nueva York, con 15.168 casos confirmados, concentra el 5% de los registrados en todo el mundo y más de la mitad de los 39.995 detectados en EEUU. La ciudad de los rascacielos se lleva la palma, con 10.764 casos, y dentro de ella, Brooklyn tiene más de 3.000 casos. Allí la policía ha tenido que disolver bodas que celebraban los judíos ortodoxos como si no pasara nada, a pesar de que el origen de la epidemia en el estado fue precisamente una sinagoga de New Rochelle. El paciente cero era un abogado que iba y venía diariamente a su bufete de Brooklyn en transporte público.

Contra toda lógica, la Casa Blanca se prepara para instar el retorno de los trabajadores a sus puestos laborables, en un intento de salvar la economía a costa de vidas humanas. El alcalde de Nueva York Bill de Blasio advirtió este lunes que dentro de diez días los hospitales de la ciudad habrán sobrepasado su capacidad para atender a nuevos enfermos, por lo que el gobernador del estado Andrew Cuomo ordenó este lunes a los hospitales que añadan un 50% de camas «como sea». No podía ser más claro. «Es una orden, que saquen las camas de donde sea. Y más adelante les ordenaremos que doblen la capacidad un 100%».

Según De Blasio, «abril será peor que marzo y mayo puede ser peor que abril». Sobre todo si la Casa Blanca decide circular por la autopista en sentido contrario. Le apoyan respetados medios como The Wall Street Journal, que el jueves pasado advertía en un editorial de que si el gobierno continúa ordenando el cierre de los negocios y recomendando el aislamiento durante más de una o dos semanas, «el costo humano de las bancarrotas y pérdidas de empleo será mayor de lo que la mayoría de los estadounidenses se hayan imaginado jamás».

Puestos a imaginar, un sector importante de la cadena Fox, que el presidente digiere de forma obsesiva, cree que todo esto es la última triquiñuela de los demócratas para hacer descarrilar su presidencia, tras haber fracasado con el ‘impeachment’ y la investigación del fiscal especial. Incluso algunos autoridades financieras que apoyaron a Hillary Clinton, como el ex consejero delegado de Goldman Sachs, Loyd Blankfein, tuiteó el domingo por la noche en contra de las «extremas medidas» para aplanar la curva de la pandemia. «En muy pocas semanas hay que dejar que los que no están entre la población de más riesgo vuelvan al trabajo», instó. Ese es el plazo que Trump se ha puesto para «tomar una decisión». Dos semanas que pueden cambiar el mundo.

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