Cine de autor en Senegal para ensalzar a las mujeres africanas resilientes

La sala estaba llena. El murmullo de la gente se fundía con el sonido de las palomitas mientras las luces se apagaban lentamente. El eco de las butacas desvelaba un público ansioso y expectante ante la proyección. Después de dos años, regresó Films Femmes Afrique (FFA), el primer festival cinematográfico senegalés que rinde homenaje a las mujeres africanas y a la lucha que lideran en el continente. En su cuarta edición y bajo el eje temático mujeres en resistencia, el certamen ofreció durante dos semanas una selección de 63 cintas con un enfoque de género y un escenario común: África.

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Además de las proyecciones en la capital, Dakar, el programa incluía otras ocho ciudades para llegar a 12.000 espectadores en Senegal. Todas las actividades fueron gratuitas y para todos los públicos. Esta nueva edición, con múltiples espacios de proyección (cines, escuelas, centros de formación y plazas al aire libre en distintos barrios de Dakar), vino cargada de novedades, como la sección competitiva de largometrajes y cortos, varias clases magistrales sobre profesiones en el sector y dos mesas redondas sobre el acoso y la violencia contra las mujeres.

La historia de Papicha, una joven estudiante argelina que lucha por convertirse en diseñadora de moda y estilista en Argel durante la guerra civil (1991-2002), fue la encargada de inaugurar el festival. Censurada en Argelia, acogida en Cannes, seleccionada para los Oscar y recientemente ganadora de dos premios César, Papicha desembarca en Dakar ante un auditorio conmovido por la mezcla de belleza y dureza de las imágenes. Dirigida por Mounia Meddour, narra la historia de Nedjma y sus amigas, que sueñan con hacer un desfile de moda en la universidad, pero la tensión política y social que vive el país, sacudido por una ola de violencia y de atentados terroristas, amenaza con impedirlo. La película es una oda a la resistencia de las mujeres durante la década negra en el país.

Films Femmes Afrique nace en 2004 con el propósito de acercar el cine independiente sobre mujeres al gran público senegalés. Desde entonces, no ha parado de crecer. En cuatro ediciones, cuenta con más de 150 películas proyectadas y 30.000 espectadores repartidos por todo el país. A través del drama y de la comedia, tanto en ficción como en clave documental, el festival ofrece un programa variado y lleno de películas valientes que no titubean a la hora de abordar temas tan polémicos y delicados como la amenaza del extremismo, la resistencia a las costumbres y tradiciones, la opresión política o el acoso sexual. Con el fin de repensar el papel y el lugar de la población femenina en la sociedad, desarrollar el sentido crítico y luchar por la igualdad de derechos, FFA demuestra que el cine africano con enfoque de género, además de estar en plena forma, destaca por la calidad y variedad de propuestas.

El certamen también ofrece un espacio para que los nuevos realizadores africanos proyecten sus trabajos

El festival también ofrece un espacio para que los nuevos realizadores africanos proyecten sus trabajos. Este año, Mamadou Dia presentó su primer largometraje que aborda el incremento del extremismo religioso en un pueblo de Senegal. Con una realización excelente, repleta de detalles y de imágenes cautivadoras, Baamum Nafi relata la disputa entre dos hermanos por el matrimonio de sus hijos. El joven director asegura que el rodaje ha sido duro debido a la escasez de ayudas para la producción de obras cinematográficas en el país, y aprovechó la ocasión para animar a los nuevos realizadores. “Esta es una profesión dura, pero hay que resistir y sacar adelante los proyectos cueste lo que cueste”, comentaba Dia la noche del estreno.

“La propuesta técnica es muy importante en el cine, analizamos tanto la narrativa como la interpretación de los actores y la puesta en escena”, afirmaba Fama Sow Sall, realizadora senegalesa y miembro del jurado del certamen. “Este año hay doce largometrajes en competición, la elección es difícil, todas las propuestas son potentes y el nivel es muy alto”, añade. El jurado estuvo integrado por otros cuatro expertos de la industria: Fatou Kiné Sène, periodista cultural y crítica de cine; Rokhaya Niang, actriz; Joseph Sagna, director de producción; y Pape Seck, realizador. “Sobre todo buscamos películas que nos muevan, que nos emocionen”, concluye Sow.

Proyección de la película 'Camille' en el auditorio del Instituto Francés de Dakar.Proyección de la película ‘Camille’ en el auditorio del Instituto Francés de Dakar. MARTA MOREIRAS

El premio al mejor largometraje se lo llevó Adam, la ópera prima de la directora marroquí Maryam Touzani, una película delicada que se cuela en la intimidad de dos madres solteras en Marruecos: Samia, una joven embarazada en plena huida, y Abla, una viuda que regenta una modesta pastelería y cría sola a su hija en Casablanca.

Además de las proyecciones, el festival ofrece espacios de diálogo. En el Centro Yennenga, tuvieron lugar las mesas redondas sobre el acoso y la violencia contra las mujeres, especialmente centradas en la nueva ley aprobada por la Asamblea Nacional de Senegal, que eleva las penas de prisión para los culpables de agresión sexual. Hasta ahora, se consideraba un simple delito y la condena oscila entre los cinco y 10 años de cárcel. Actualmente, la violación constituye un crimen, con penas de 10 años a cadena perpetua.

La oferta formativa se completó con la propuesta 7 jours pour 1 film, un taller de cine para mujeres profesionales y amateurs. En el transcurso de una semana, las jóvenes aprenden a rodar una película, desde la escritura del guion y hasta su difusión en la gran pantalla durante la ceremonia de clausura del festival. “Ha sido una gran experiencia”, comentaba Nana Marie Hélène, seleccionada para la formación. “Este era mi primer rodaje, fui asistente de cámara y aprendí mucho sobre técnica. Los formadores han estado muy disponibles durante toda la semana y nos han guiado en los distintos pasos de elaboración, desde la concepción y desarrollo de la idea, hasta el montaje y la postproducción. Ha sido una semana muy intensa y muy productiva”, concluye.

La programación de la última edición de FFA se completó con otras cuarenta películas fuera de competición, pero esenciales para comprender el panorama cinematográfico africano contemporáneo. Como Felicité, de Alain Gomis, #Femalepleasure, de Barbara Miller, o la aclamada Atlantique, seleccionada para representar a Senegal en los Oscar. Todas cintas independientes que se han paseado por los mejores festivales cinematográficos del mundo cosechando premios en Locarno, Cannes, Berlinale, Cartago, El Cairo, o Leipzig.

Una de las mesas redondas y clases magistrales de cine en el Centro Yennenga, un espacio de formación e incubadora de cine en Dakar.Una de las mesas redondas y clases magistrales de cine en el Centro Yennenga, un espacio de formación e incubadora de cine en Dakar. Marta Moreiras

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