La temporada acabará y el Valencia podrá pelear por ir a la Champions

El mismo que a mitad de la temporada pasada decidió cambiar las reglas de la Supercopa ganándose abiertamente un enfrentamiento con el Valencia, ahora tiene claro –afortunadamente para el club de Mestalla– que la competición no se puede alterar a estas alturas y que no queda otro remedio que acabar sí o sí la temporada con las once jornadas que restan por disputarse. Ahora bien, ni se tiene claro el cómo ni el cuándo todavía. Lo único firme es la insistencia de Luis Rubiales, presidente de la Federación Española, en mantener firme su posición de acabar lo que se empezó, lo que deja lógicamente de nuevo a tiro las posibilidades –muchas o pocas, según se mire– del Valencia de alcanzar un puesto de Champions para el próximo ejercicio o, en su defecto, una plaza para la Europa League. El reto en clave blanquinegra será, el día que se reanude el fútbol en España, recortar en once partidos esa renta de cinco puntos (cuatro más el golaveraje) de ventaja que tiene la Real, apartando también del camino a Getafe y Atlético que todavía van por delante del equipo de Celades.

Las palabras de Rubiales parecen contundentes pero la incertidumbre de la pandemia supera en estos momentos cualquier muestra de intenciones. De hecho, los clubes no son tan firmes a la hora de creerse el alcance real de las intenciones del dirigente. En todo caso, la postura de la Federación en este caso es bastante clara. «No nos fijamos una fecha tope para reanudar el campeonato. Lo primero es la recuperación del país. Vamos a tener que sumar mucho para reconstruir muchas situaciones. Cuando llegue el momento, será garantizando la salud y con la integridad de la competición», manifestó el presidente. «Primero, terminar esta temporada y luego, si sobran fechas, veremos la siguiente», dijo para reafirmar que «lo que ganen o pierdan los equipos, que lo hagan en el terreno de juego».

El escepticismo de unos puede ser para otros algo reconfortante. Mientras el Valencia no se tiene que conformar pues con esa séptima plaza (en ese caso sólo entraría en Europa si ganase la Real la Copa del Rey), para Paco López no le queda otro remedio que seguir remando para afianzar o mejorar ese decimotercer puesto que a día de hoy le garantiza al Levante la permanencia.

La dificultad para todos, sobre todo entrenadores y jugadores, va a ser encajar esos 11 partidos en el calendario profesional. La Liga se alargará más allá del 30 de junio, con el desbarajuste contractual de los propios futbolistas que eso implica ya que la otra opción es un calendario exprés. «Hemos escuchado eso de jugar cada 48 horas de forma continuada y no lo vemos viable, sinceramente. Entendemos que no habrá que estrujar a los jugadores, son personas. Aunque estén entrenando en sus casas, recuperar el ritmo de competición y demás… Los que hemos jugado al fútbol sabemos que jugar cada 48 horas es muy difícil». Al menos, entrenadores como Celades pueden sacar algo de partido a esta excepcional situación para recuperar del todo a esos jugadores que arrastraban lesiones.

Pero en el día de ayer, Rubiales se marcó otro tanto. O al menos esa fue su intención. Ante las dificultades de los equipos, con el anuncio de los ERTEs –el último en sumarse fue el Hércules–, con la posibilidad de que se acaben planteando reducciones de salarios a jugadores (de momento ni Valencia ni Levante han barajado nada por el estilo) y con la seria amenaza de desequilibrios presupuestarios para los clubes. la Federación puso encima de la mesa la apertura de una línea de crédito preferencial, de un mínimo de 500 millones de euros, para todos los equipos de Primera y Segunda a través de un crédito sindicado y que se podría devolver en cuatro, cinco o seis años. Para el fútbol modesto, la cantidad es de 4 millones de euros, en función de su masa salarial, para devolver en dos años

Pero las intenciones de Rubiales pronto encontraron una respuesta dura y frontal. Justo antes de que un dirigente de un club valenciano manifestara a este periódico que las palabras de Rubiales «no habían por donde cogerlas», la que alzó la voz fue la propia Liga. Y fue para lanzar un duro golpe señalando que va contra los derechos de televisión, que solo pueden ser garantía para saldar deudas con las administraciones públicas. «Gracias pero os ha vuelto a pasar como con las pólizas de seguro en una pandemia. Es imposible», dijo Tebas.

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