La Federación de Vecinos descartaba pedir la ejecución del derribo del viejo Mestalla

El 28 de marzo de 2019, el viejo Mestalla daba un paso más para sortear su derribo. En febrero de 2006, el Tribunal Supremo ratificó la sentencia del Tribunal Superior de Justicia y puso en bandeja a la Federación de Asociaciones de Vecinos la demolición de las obras ilegales del viejo Mestalla. El caso prescribe en 2021. Si el Alto Tribunal Valenciano no lo impide y reclama de oficio la ejecución de la sentencia, el histórico estadio salvará la demolición de una parte de su graderío.

En 2006, la sentencia del Supremo fue acogida con alegría por parte de la Federación de Vecinos. Pero aquellos tiempos quedaron muy lejos, se presentó e inició un nuevo estadio, la burbuja inmobiliaria explotó con consecuencias catastróficas y llegó una crisis que lo arrasó todo. El ímpetu de los vecinos se atemperó con promesas que no se hicieron realidad. Hace justo un año, la presidenta de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Valencia, María José Broseta, explicaba su postura: «No vamos a pedir la ejecución de la sentencia por coherencia. Entendemos que lo que no puede ser es que la gente se quede sin estadio porque ahora mismo no hay una alternativa. Sabemos que es una sentencia firme del Supremo desde hace muchos años pero no lo vamos a hacer. Lo ideal era que se terminara el nuevo Mestalla pero no ha sido así».

La declaración de la dirigente vecinal confirmaba la sensación que flotaba en el ambiente durante los últimos años de que los vecinos habían dejado en punto muerto el caso. María José Broseta en su día mostró su satisfacción por la sentencia del Supremo y dejó pasar el tiempo a la espera de la llegada de un nuevo campo que no se ha hecho. El papel del Ayuntamiento de Valencia también fue importante para alargar el proceso con la promesa de que el estadio de Corts Valencianes finalizaría en los plazos marcados.

Leave a Reply