El objetivo del parón económico: reducir el 85% la movilidad de España para salvar del «colapso» a las UCI de nueve comunidades

El presidente del Gobierno tomó la decisión de ordenar el práctico parón de la economía española el sábado a primera hora de la tarde después de reunirse por videoconferencia desde Moncloa con el Comité Científico y con el Comité de Gestión técnico del coronavirus. El diagnóstico de los especialistas fue unánime: si no se reducía la movilidad del país a un 85% de los niveles habituales la transmisión del virus haría que el próximo fin de semana se colapsaran por completo las UCI de seis comunidades autónomas, que ya en la actualidad se encuentran al límite, y que una situación muy similar se diera en las unidades de cuidados intensivos de otras tres autonomías, que, sin estar en situación extrema en estos días, sí que se dirigen de forma inexorable a un momento crítico si continúan los contagios, aunque sean de manera muy contenida como hasta ahora.

Fuentes presentes en esas reuniones han explicado a este periódico que Pedro Sánchez, que durante los encuentros escuchó con suma atención las explicaciones, tomó la decisión de ordenar extremar el confinamiento cuando el equipo del jefe de Emergencias del Ministerio de Sanidad, Pedro Simón, dejó claro al presidente que si no se lograba contener todavía más la transmisión del virus a partir de este fin de semana, España podría enfrentarse no solo al colapso de las UCI sino a una crisis del sistema asistencial/sanitario sin precedentes.

La cara visible de la administración central de la lucha contra el coronavirus se negó a decir el nombre de esas nueve comunidades con graves problemas en sus UCI para no meterles más presión, aunque es sabido que Madrid y Cataluña encabezan el ránking. Lo que no hizo Simón fue ocultar este domingo la gravedad de la situación a la que se enfrenta el sistema sanitario: “aunque la transmisión se estabilice o incluso baje”, tal y como parecen apuntar las estadísticas de los últimos días, Sanidad teme un verdadero tsunami de casos graves si todavía no hay una vuelta más de tuerca al confinamiento.

Y ese esfuerzo suplementario se fijó entre los epidemiólogos y los técnicos del ministerio de Transportes y recibió la bendición de Sánchez durante la tarde: reducir del 65% actual en el que ya está la movilidad del transporte privado en días entre semana desde que se declarara el estado de alerta hasta el 85%, que se está dando en estos medios durante los fines de semana de confinamiento. El transporte público también operará a partir de ahora con la escasa frecuencias de días festivos. Y para conseguir ese 20% adicional de confinamiento –coincidieron todos los especialistas- había que dejar en casa a todos los trabajadores “no esenciales”.

“Las medidas tomadas ayer intentan conseguir reducir casos nuevos susceptibles de ser ingresados en las UCI”, explicó Simón, sin intentar ocultar en ningún momento que el Gobierno ha decidido parar al país para salvar esas unidades del desastre. Los cálculos de Sanidad, basados en estadísticas y estudios de epidemias históricas que muy pocas veces fallan, señalan que el colapso podría ser inminente a pesar de que a día de hoy el ritmo de crecimiento de ocupación de las UCI es ‘solo’ de un 7%, un porcentaje muy inferior al de los últimos días e, incluso, bastante menor al ritmo de propagación del virus que se ha reducido ya a un 9%.

El problema, tal y como insistieron hasta la saciedad Simón y sus colegas en las reuniones con el presidente, es que las estancias en UCI están siendo muy largas, incluso más allá de los 28 días que se calcularon en un principio. Estas estancias tan prolongadas están teniendo un efecto acumulativo que ese el que preocupa a los especialistas, aunque este domingo, por ejemplo, ‘solo’ se contaran 332 pacientes más en las UCI del país.

A día de hoy hay en las UCIS 4.907 enfermos con COVID-19. Antes de la crisis del coronavirus en España había oficialmente 348 Unidades de Cuidados Intensivos con 4.404 camas. Los hospitales públicos acogía 3.508 y los privados 896. En la actualidad el número de plazas tras las apertura y ampliación de nuevas unidades de forma improvisada el número de plazas podría aproximarse, según las estimaciones de Sanidad, a unas 6.000. Lo que ocurre –explican los técnicos- es que la distribución de estas camas no es homogénea en todo el territorio nacional, como tampoco lo está siendo la pandemia, lo que provoca que esas nueve comunidades a las que Simón se niega a poner nombre estén en situación de casi colapso, mientras que en otras autonomías se encuentren en una coyuntura mucho más aliviada.

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