Johnson prepara el terreno para prolongar las restricciones

El primer ministro, Boris Johnson, ha confirmado en una carta enviada a todos los residentes en Reino Unido que «las cosas empeorarán antes de que mejoren» y les advierte de que su Gobierno «no dudará en ir más lejos» con sus restricciones, si así lo aconsejan los asesores científicos y médicos que han informado hasta ahora las decisiones del Ejecutivo.

Johnson acompaña la carta con un folleto en el que explica las medidas que ha aprobado para reducir la transmisión del coronavirus y para sostener la economía de tal modo que pueda haber una recuperación relativamente rápida. El número de casos confirmados en Reino Unido, en la primera hora del domingo, era de 19.552, de un total de 127.737 test. El de fallecidos es de 1.228.

En este momento, el Gobierno británico recomienda el aislamiento en sus domicilios a los mayores de 70 años y a las personas con enfermedades que las convierten en vulnerables a que la infección sea grave, salvo para hacer ejercicio una vez al día. Las personas con síntomas deben aislarse al menos siete días y quienes cohabitan con ellas al manos 14.

Contexto

Los británicos parecen haber aceptado las instrucciones del Gobierno y sus responsables administran ahora a su audiencia las pequeñas dosis que la preparan para una prolongación del encierro. El ministro del Gabinete, Michael Gove, afirmó en una entrevista con la BBC que las restricciones actuales pueden permanecer vigentes «durante un periodo significativo».

El epidemiólogo Neil Ferguson, director del grupo del Imperial College autor del informe que modificó hace diez días la estrategia del Gobierno británico, ha afirmado que las restricciones podrían durar hasta junio. En los últimos días se ha sugerido también que pueden durar un año, en una oscilación de restricciones o relajación en función del éxito en la desaparición del virus o de nuevos brotes de epidemia.

Los cálculos del Gobierno tienen como telón de fondo el calendario para la certificación y posterior distribución de antivirales y de test para la detección de anticuerpos. Y la repercusión económica y social que tiene esta manera de luchar contra el virus. En ese sentido, un estudio de University College London estimó en 120.000 el número de muertes entre 2010 y 2017 causadas por la austeridad presupuestaria que siguió a la crisis de 2008.

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