Sánchez se enmienda y paraliza ya durante 15 días toda la actividad «no esencial»

El Gobierno dará este domingo un paso más para reducir la movilidad de los ciudadanos y tratar de frenar la expansión del COVID-19. No suspenderá indefinidamente la actividad de todos los sectores económicos considerados no esenciales, como reclamaban desde hace días los presidentes de varias comunidades autónomas de distinto signo y todos sus aliados de la izquierda, pero casi. A lo largo de las próximas dos semanas, los trabajadores de ese tipo de negocios tendrán que permanecer en sus casas con un permiso retribuido por la empresa. No son vacaciones pagadas. Las horas deberán ser restituidas más adelante de manera escalonada.

La noticia la comunicó este sábado el propio Pedro Sánchez en una comparecencia imprevista y anunciada con premura por la Secretaría de Estado de Comunicación hacia las seis menos cuarto de la tarde. Hasta el mismo viernes, el Ejecutivo insistía en que, por ahora, no creía necesario endurecer las medidas de confinamiento y pedía esperar a conocer la evolución de la curva de contagios, superadas las dos semanas desde que se decretó el estado de alarma, para volver a evaluar la situación. Es decir, apuntaba, como pronto, al Consejo de Ministros del próximo martes para corregir o no el tiro, pero siempre dejando claro que en la medida de lo posible prefería evitar ese escenario por su elevado impacto económico.

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«Es preciso utilizar bisturí para no amputar ningún nervio de nuestro organismo social que comprometa el propio sostenimiento de la población confinada o la ulterior recuperación; y eso nos obliga a buscar un muy difícil equilibrio, un equilibrio delicado», llegó a decir el jefe del Ejecutivo el miércoles en el Pleno del Congreso a quienes le pedían medidas más drásticas de confinamiento.

Tras celebrar por la mañana sendas reuniones por videoconferencia con el comité científico y el comité de gestión técnico del coronavirus, sin embargo, decidió mover ficha. Este sábado la cifra de contagiados continuó su ascenso hasta las 72.249 personas y la de muertos se acercó a los 5.700. Aunque el ritmo de crecimiento de la curva se ha ralentizado en términos porcentuales, esta sigue en fase ascendente. Sánchez, en todo caso, no aclaró en qué medida el análisis de sus expertos sobre estas cifras influyó a la hora de tomar una decisión que se concretará este mismo domingo en una reunión extraordinaria del Consejo de Ministros.

Sin obras

El presidente del Gobierno tampoco fue excesivamente explícito en su explicación de cuáles serán los sectores que se verán afectados por la medida, aunque puso un ejemplo: «Un trabajador en una obra a partir del 30 de marzo no va a trabajar pero, en cambio, un enfermero -dijo- lo seguirá haciendo». Algunas fuentes apuntan a que lo que en ningún caso parará será el sector sanitario, el farmacéutico, el de alimentación, los medios de comunicación y toda la industria auxiliar que gira en torno a ellos.

A pesar de lo contundente del giro, Sánchez se esforzó por remarcar que esta medida -previamente comunicada, según dijo, a los agentes sociales- no es comparable a un cierre completo de toda actividad considerada no esencial en este momento. Por un lado, adujo que se trata solo de reducir esa actividad «en los grados que todavía son necesarios» para que las restricciones aprobadas en el decreto de alarma del 15 de marzo sean plenamente efectivas. Por otro, hizo hincapié en su temporalidad.

¿Qué es el permiso retribuido recuperable?

El presidente del Gobierno insistió varias veces en que la iniciativa se impulsa justo a las puertas de la Semana Santa. «En relidad -argumentó- estamos hablando de ocho días. Es un ejemplo de solidaridad; nos han dicho los expertos que puede ser una medida que ayude a frenar de manera más intensa los contagios y creemos que la sociedad está preparada para asumirla y ejercerla».

El objetivo sería, según su relato, reducir la movilidad a los niveles que se están registrando durante los fines de semana (en torno a un 15% menos de gente en las calles que los días laborables) durante dos semanas que se consideran clave. De ese modo, se confía no solo en disminuir la propagación del COVID-19 sino también «descongestionar» las UCIS, que atienen ya en toda España a 4.575 enfermos y están claramente desbordadas en comunidades como Madrid y Cataluña.

Se ajuste o no exactamente a lo que le venían demandando, al dar este paso de impacto indudable sobre la economía, Sánchez tendrá algo que ofrecer a los presidentes autonómicos, con los que vuelve a reunirse este domingo por videoconferencia (es la tercera vez desde el inicio de la crisis) y a sus principales socios, incluido Unidas Podemos, que el miércoles en el pleno del Congreso le instó a reconsiderar su postura si en el corto plazo no había resultados esperanzadores en el frente sanitario. Al mismo tiempo, sin embargo, evita desautorizar por completo a sus ministras más económicas, reticentes a una paralización del país de esta envergadura.

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