Buch defiende que contrató al escolta de Puigdemont para que le hiciera informes superficiales

Miquel Buch llega al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.Miquel Buch llega al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.MASSIMILIANO MINOCRI / EL PAÍS

El consejero del Interior, Miquel Buch, investigado por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) por los delitos de malversación y prevaricación por la contratación del sargento Lluís Escolà, que hizo de escolta de Carles Puigdemont en Bélgica, como asesor ha asegurado que lo hizo porque buscaba a un mosso que pudiera darle una visión más técnica, aunque superficial, de las nuevas tareas que asumía, según fuentes judiciales. Buch ha negado que fuese una manera encubierta de pagar la escolta de Puigdemont en Bélgica, y ha esgrimido que lo eligió a él porque buscaba a un policía y los Mossos no acostumbran a aceptar ese tipo de cargos porque quedan muy significados políticamente.

La superficialidad de los informes, de entre dos y cuatro páginas, es uno de los elementos esgrimidos por los Mossos, encargados de la investigación por orden de la Fiscalía después de una denuncia de Ciudadanos, para asegurar que el puesto de asesor era una tapadera para sufragar los gastos de escolta de Puigdemont. Buch ha contado que no buscaba análisis profundos, según fuentes judiciales, sino una idea básica para un profano en la materia de cada uno de los temas que solicitaba, dado que llegaba al Departamento sin experiencia previa en los temas policiales. En su declaración, que ha durado más de tres horas, Buch ha respondido a todas las partes y ha desgranado uno a uno los informes que le encargó a Escolà y para qué los necesitaba.

A las preguntas del fiscal de los tuits de Escolà en los que aseguraba que estaba en Bélgica cuando ya era asesor de Interior, el consejero ha asegurado que no lo sigue en las redes sociales, y ha esgrimido que la mitad de esos supuestos viajes fueron en fines de semana y festivos, y que él no puede meterse en lo que hacía en su tiempo libre. También ha explicado que no conocía a Escolà, ni sabía qué había hecho antes de su contratación, que le recomendó su equipo. Escolà estaba en ese momento de baja del cuerpo, tras regresar de Bélgica.

Buch ha detallado también que ofreció el puesto a otros Mossos, pero que no quisieron porque es un cargo por el que quedan significados y marcados. La Fiscalía sostiene que la contratación de Escolà supuso un “acto de arbitrariedad” por “exclusiva voluntad” de Buch, con el “propósito de procurar, con cargo a fondos públicos, un servicio de escolta permanente” a Puigdemont. El sargento cobró 52.712 euros públicos en los casi ocho meses (entre el 30 de julio de 2018 y el 13 de marzo de 2019) que figuró como asesor de Interior. El jueves está previsto que declare Escolà, al que defiende el abogado Gonzalo Boye.

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