Cáritas Valencia atendió a más de 11.500 familias durante el confinamiento

Cáritas Diocesana de Valencia atendió a 11.528 familias durante el confinamiento por la Covid-19, y lamenta que se haya perdido la oportunidad de actuar contra la pobreza severa que sufren colectivos como los inmigrantes en situación irregular, excluidos de la renta mínima.

Así lo han puesto de manifiesto el director de Cáritas Valencia, Ignacio Grande, y la secretaria general de la institución, Fani Raga, que han comparecido este martes en rueda de prensa telemática junto al obispo auxiliar de Valencia, Arturo P. Ros, para presentar la memoria institucional correspondiente a 2019 y las acciones durante el estado de alarma, en el cual el número de atenciones aumentó un 32 %.

Además, los beneficiarios de las acciones de la institución durante estos meses supone un 23 % de los que muestra la Memoria de 2019 para todo el año (49.523).

Raga ha advertido de que, según los datos del pasado ejercicio, la desigualdad no solo no se ha corregido sino que se ha producido un perjuicio en los casos de las personas y familias con menor renta.

Con la crisis generada por la pandemia de la Covid-19, ha añadido, «las personas que se encontraban en la cuerda floja o en una situación de integración muy insegura están pasando a un contexto de mayor vulnerabilidad».

En 2019 Cáritas Diocesana de Valencia atendió a 19.555 personas y 49.523 se beneficiaron de sus ayudas, mientras que en el periodo de confinamiento por la pandemia del coronavirus ha asistido a 11.528 familias.

Sobre el perfil de las personas atendidas, un 68 % eran personas conocidas, lo que indica la «cronificación» de su situación de vulnerabilidad, mientras que un 32 % son nuevos usuarios (62 % extranjeros y el resto españoles).

El incremento de personas atendidas, según la institución, se ha debido a la pérdida de empleo por despidos o los ERTE, personas con trabajos temporales que también se quedaron sin los mismos, vendedores ambulantes o empleadas del hogar y destaca la «vulnerabilidad» de colectivos como los menores, mujeres solas con hijos e inmigrantes en situación administrativa irregular.

Durante la pandemia, Cáritas parroquiales han realizado acciones de acompañamiento, orientación e información y atención a necesidades básicas, por medio del reparto de alimentos y productos de higiene básicos, de vales de compra para supermercados o tarjetas solidarias, y han incrementado el trabajo de coordinación con las instituciones públicas y privadas de su entorno.

Según ha informado la institución, solo en los dos meses de confinamiento se han invertido 431.653 euros, que se suman a los tres millones gastados en el anterior ejercicio, y a los 883.990 destinados a apoyar el trabajo de las Cáritas parroquiales.

Asimismo, 199 personas han pasado la pandemia en las 38 viviendas cedidas por Cáritas a familias vulnerables, migrantes y refugiados y personas sin hogar, y 24 menores de edad han estado alojados en la residencia Mare de Déu dels Desemparats y once personas sin hogar en el Centro San Esteban.

El director de Cáritas Diocesana de Valencia, Ignacio Grande, ha manifestado la preocupación de la institución por las familias y personas más «frágiles» de la sociedad, «que van a requerir atención durante mucho tiempo debido a su situación previa y posterior a esta crisis sanitaria», ya que han pasado «de la vulnerabilidad a la exclusión».

Por su parte, Fani Raga ha advertido sobre la desprotección con la que se encuentra el colectivo de inmigrantes en situación irregular, y ha lamentado que «se haya perdido la oportunidad» de dar un paso en la lucha contra la pobreza severa a la que se ven abocados al haber sido excluidos del decreto de la renta mínima.

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