El rebrote de Pekín supera ya el centenar de casos

Escuelas e instalaciones deportivas cerradas, supermercados desabastecidos, taxis que no pueden salir de la ciudad, y vallas de metal azul para sellar el acceso a zonas residenciales en cuarentena. Las imágenes que el confinamiento dejó en China el pasado mes de febrero, y que parecían ya desterradas, se vuelven a repetir. Y nada menos que en Pekín, escenario del peor rebrote de coronavirus que vive el país. La Comisión Nacional de Salud ha informado hoy de que la capital sumó ayer 27 de los 40 nuevos contagios detectados en China -que no incluyen otros seis asintomáticos-, y de que el total supera ya el centenar: concretamente, 106 personas infectadas desde el pasado jueves guardan alguna relación con el mercado de abastos de Xinfadi, principal proveedor de fruta y de verdura de la capital.

Por si fuese poco, los contagios se han extendido ya a otras tres provincias -Hebei, Liaoning y Sichuan-, algo que ha provocado la adopción de medidas de seguridad en todas ellas. En Baoding, una localidad industrial situada a unos 140 kilómetros de Pekín, el Gobierno ha declarado un ‘estado de emergencia de tiempos de guerra’ que se traduce en restricciones para la llegada de ciudadanos de la capital, distanciamiento social, y controles extra en lugares concurridos.

Otras seis ciudades de Hebei exigen que todo aquel que haya pasado por Xinfadi alerte a las autoridades sanitarias y proceda a realizar un test de ácido nucleico para conocer si se ha infectado del coronavirus. E incluso localidades que no han detectado nuevos casos, como Bayan Nuur y Tongliao en Mongolia Interior y Daqing en Heilongjiang, han decidido ir un paso más allá y poner en cuarentena durante 14 o 21 días a todos los ciudadanos que hayan estado en los distritos más afectados de Pekín, independientemente de que den positivo en las pruebas.

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«Yo he decidido quedarme en casa porque tengo miedo de que las Autoridades no sean capaces de controlar el brote y debo proteger a mi familia», comenta a este diario un funcionario de Pekín que prefiere no dar su nombre. «Hay muchas similitudes con el caso del mercado de Huanan -en cuyas instalaciones se detectó el primer foco de la pandemia actual- y Xinfadi es muchísimo más grande. Espero que el Gobierno sea transparente y corte rápido la transmisión, porque una segunda ola podría ser devastadora», sentencia.

No en vano, tras haber realizado la secuenciación genética del coronavirus encontrado en el mercado, los científicos están convencidos casi por completo de que la cepa que afecta a Pekín procede de Europa y que es más infecciosa que la registrada hasta ahora en China. Después de haber realizado casi 200.000 tests, nueve de los once distritos de la capital han reportado casos confirmados, y el Gobierno considera que la situación es «extremadamente preocupante». En una reunión celebrada esta mañana, las Autoridades han afirmado que «se debe lanzar una lucha a todos los niveles, teniendo el control y la prevención de la epidemia como objetivo más urgente y prioritario».

Además, Yang Zhanqiu, director del Departamento de Patógenos de la Universidad de Wuhan, ha afirmado al diario Global Times que preocupa el hecho de que, a diferencia de lo que sucedió en el epicentro de la epidemia en enero, este rebrote se está dando en un ambiente de temperaturas elevadas, que suelen reducir la capacidad de contagio de los virus. «También, que haya diferentes genotipos puede provocar que una futura vacuna sea menos efectiva, o incluso ineficiente por completo. Por eso, debe desarrollarse para que funcione con cepas que circulan tanto en China como en Europa, lo cual complica su diseño», ha explicado Yang, que considera poco probable que el salmón haya sido el vehículo de transmisión del coronavirus en el rebrote de Pekín.

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