El Valencia presenta la demanda contra la Federación por el injusto reparto de dinero de la Supercopa de España

Ha tardado cinco meses pero al final ha cumplido lo prometido. El Valencia presentó ayer la demanda por daños y perjuicios contra la Real Federación Española de Fútbol por el desigual reparto económico en la Supercopa de España que se celebró el pasado enero en Arabia Saudí.

Desde que se anunció el cambio de formato del torneo con la temporada ya empezada y cuando se conoció la injusta distribución de los honorarios, con el Valencia como club que menos recibió, se inició una guerra abierta contra el organismo federativo. Mateo Alemany, siempre tan cercano a la LFP, levantó la voz con acidez y Anil Murthy, más adelante, mantuvo la misma línea con un tono más atenuado.

El Valencia siempre ha considerado un doloroso agravio comparativo que los otros tres clubes participantes en este torneo, que en un primer momento le pertenecía a él y al Barcelona exclusivamente, se llevaran mucho más dinero. La diferencia es más que importante. El Barça, por ejemplo, que también cayó en la semifinal, se llevó 6,8 millones mientras que el Valencia sólo ingresó en total 2,5 millones. El Real Madrid, ganador del torneo, se embolsó 12 millones.

La Federación, conocedor del malestar del Valencia, intentó evitar el conflicto y valoró la petición blanquinegra de acudir a un arbitraje para que decidiera cuánto debía cobrar. Una reunión entre ambas entidades sirvió para esquivar el citado arbitraje y se extrajo la conclusión de que la Federación se había comprometido a buscar un nuevo patrocinador o en caso de que no lo encontrara pagar al Valencia una compensación.

Al final, ni una cosa ni otra. Es más, regresó el Valencia de Arabia sin haber hablado con Rubiales de esta cuestión y con el mismo cabreo –o más por la derrota frente al Real Madrid– con el que viajó a Yeda. La Federación tenía claro que no iba a pagar ni un euro más de esos 2,5 millones porque entendía que el club no firmó en ningún momento el contrato oficial que les habían hecho llegar. Ahí empiezan los resquicios legales por los que unos y otros van a pelear.

El Valencia sí que firmó un documento. Pero fue lo que desde Madrid se consideró un «contrato de mínimos». A Peter Lim le costó muchos días dar el visto bueno y casi a las puertas de emprender viaje, el Valencia trasladó a la Federación el visto bueno, con la rúbrica de Murthy, pero adjuntando por un lado su disconformidad con el nuevo formato de la Supercopa y, por otro, avisando ya de que se reservaba iniciar el camino judicial para buscar un equilibrio más justo respecto a los otros tres equipos que también habían participado. Y así ha sido finalmente. Ahora serán los tribunales los que decidan.

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