Elle Fanning: «Con la comedia no puedes esconderte»

La historia habla con frecuencia de dirigentes déspotas, pero si hubo una reina lúcida dentro de una monarquía absolutamente demente, fue la zarina Catalina. No en vano, esta mujer, que reinó al casarse con el zar Pedro III de la poderosa Rusia, en 1792, pasaría a la historia como La Grande. Fue ella quien desarrolló la telaraña social y cultural que daría paso a la época dorada rusa en la literatura, la música, la pintura… y quien plantó las semillas de la posterior revolución de los obreros. Catalina se alineó con Europa y fundó su imperio. Este jueves, 18 de junio, ‘The Great’ aterriza en España de la mano de Starzplay para contar su historia con todos los ingredientes para seducirnos: epopeya, romance, drama, pasión, guerras… Al frente del reparto se encuentra Elle Fanning, una actriz que debuta en la televisión con el personaje de Catalina y que comparte protagonismo con el actor británico Nicholas Hoult en el papel de Pedro III. Fanning se mete en la piel de Catalina la Grande para presentarnos su llegada y evolución dentro de la corte zarista del siglo XVIII. Pedro es un tipo insufrible y déspota –subyace una sátira muy elegante aquí– del que Catalina pronto dejará de depender porque sabe que algo más grande le espera en la Historia. Escrita por Tony McNamara, ganador del Oscar por ‘La favorita’, participan en esta comedia, junto a Elle Fanning y Nicholas Hoult, Phoebe Fox (‘Espías desde el Cielo’), Adam Godley (‘Breaking Bad’), Gwilym Lee (‘Bohemian Rhapsody’), Douglas Hodge (‘Joker, Black Mirror’), Sebastian de Souza (‘Los Medici: Señores de Florencia’) y Bayo Gbadamosi (‘Dr. Who’).

Delicada y seductora, extravagante y retorcida, Elle Fanning cabalga hacia el éxito con las armas de su generación, es decir, millones de admiradores en su cuenta de Instagram y una idea muy clara de cómo conquistar su territorio. La pequeña de las hermanas Fanning –Dakota parece haber sido relevada a un segundo plano– se atreve con personajes de princesa de cuento, películas de terror que hablan de anorexia, con la ciencia ficción y el mundo punk, y con películas de autor firmadas por Sofía Coppola. Esta Fanning no se arruga, no tiene miedo, quiere sorprender y sabe cómo.

–¿Considera que el suyo es un retrato acertado de Catalina La Grande?

–Obviamente, nos hemos tomado muchas libertades. La serie es un irreverente retrato de uno de los momentos más importantes de la historia. Honestamente, es muy Shakespeare, con monólogos intensos y un lenguaje siniestro y divertido. Hay frases ridículas que provocaron la risa incluso al operador de cámara. Si por algo destaca esta narración es por sus diálogos.

–El guión es de Tony McNamara, uno de los grandes guionistas británicos en estos momentos.

–Efectivamente. Tony escribió ‘The Great’ como una obra de teatro destinada a los escenarios ingleses, sin embargo terminó convertida en serie. La transformación del libreto es parte de la genialidad del autor. Este es el relato de una mujer magnífica que se casa con el hombre equivocado y termina preguntándose si debe o no debe matarlo.

–’The Great’ tiene todos los ingredientes para el éxito…

–Ojalá. Confío en que así sea. Yo destacaría de esta serie el trabajo en equipo. Los proyectos que triunfan son aquellos donde los actores sienten que están dentro de una obra de teatro, con el ambiente adecuado entre los compañeros y la guía necesaria del director.

–Usted no solo asciende al trono en Catalina la Grande, sino que debuta también como productora, convirtiéndose, a sus 22 años, en una poderosa ejecutiva de Hollywood.

–Me pareció interesante formar parte de ese universo en el que se toman las grandes decisiones. Estuve al frente de reuniones con hombres acostumbrados a ejercer poder, y yo, según va evolucionando mi carrera, quiero tomar el control profesional de cada paso que doy. Mi voz tiene valor y mi opinión importa. Supongo que en ese sentido también estaba imitando a Catalina (ríe).

–¿Qué ha aprendido interpretándola?

–Ella afrontó situaciones muy complicadas. Yo misma tuve que bajar la guardia ante este personaje. Con el drama puedes esconderte detrás de emociones serias, pero con la comedia no hay forma de esconderse detrás de nada, tienes que arriesgarte y mostrarte de forma honesta en el momento adecuado. Cuando pierdes el ritmo en una escena de humor, la secuencia queda plana.

–¿Fue difícil acostumbrarse al ritmo de los diálogos?

–Me costó adaptarme. Yo nunca he interpretado a Shakespeare, no soy una actriz entrenada en el teatro, y los diálogos requerían memorizar toneladas de frases. Es una serie que respeta la palabra tanto como las emociones.

Las redes sociales

Obsesionada con trabajar, la menor de las Fanning asegura que siente la presión de las redes sociales como el resto de su generación.

–Es muy activa en Instagram. ¿Disfruta comunicándose directamente con sus seguidores?

–Es una herramienta de dos filos; por un lado puedo interactuar con los fans, por otro me someto gratuitamente a las críticas. Los comentarios pueden ser muy crueles porque muchos opinan sin conocerme, entran en mi pagina y me insultan.

–Su carrera es atípica. ¿Correr riesgos le está saliendo rentable?

–Soy una actriz que busca descubrir emociones escondidas, extrañas. Nunca he rodado el típico filme de adolescente americana de colegio. Creo que tiene mucho que ver con mi vida cotidiana en Los Ángeles. Yo me eduque en un colegio de la ciudad, me gradué hace 3 años y sé lo que siente mi generación. Muchos productores mandan guiones sobre adolescentes americanos que no me parecen reales, desconozco a los jóvenes que retratan y no las hago.

–¿Disfruta vistiendo atuendos extravagantes para dar vida a sus personajes?

–He desarrollado una relación de amor-odio con los corsés y reconozco que es una herramienta necesaria a la hora de representar a estas mujeres reprimidas. Cuando yo me pongo esa prenda de ropa, el maldito corsé, mi cabeza me lleva a otra época. ¡Es una pieza terrible que no te permite respirar!

–Usted es una de las actrices más conectadas al mundo de la moda…

–Sí. Me encanta la moda, la expresión personal a través del vestuario siempre me ha interesado. Nuestra forma de vestir es parte de la personalidad. Catalina era una reina que mantenía la sencillez en su atuendo, sin joyas ni vestidos llamativos.

–¿Qué destacaría de su experiencia en la televisión?

–La televisión te permite estudiar el personaje durante más tiempo y cambiarlo sutilmente.

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