Enfermedades humanas que también sufren las mascotas

La mayoría de los mamíferos compartimos un origen común y, aunque hay variaciones entre especies, somos más parecidos que diferentes. La investigación en medicina humana sigue estando muy por delante de la veterinaria, pero el diagnóstico en esta última ha avanzado mucho y cada vez es más patente que nuestros animales de compañía sufren enfermedades como las nuestras.

Dichos avances, además, han incrementado la esperanza de vida de las mascotas. Antes, un perro pequeño podía vivir unos 10 o 12 años, pero ahora perros de raza pequeña, como el chihuahua o el caniche, pueden alcanzar la veintena. Así, cada vez es más habitual que se les diagnostiquen enfermedades derivadas del envejecimiento, como las cataratas, una patología que se produce cuando el cristalino, una lente natural del ojo que está detrás del iris y la pupila, pierde transparencia.

Otras son los tumores. En perros, el de mama lidera el ranking (al igual que en las mujeres), porque supone un 30% de los casos. Le sigue el cáncer de piel con un 25% de incidencia. Los gatos presentan una tasa tumoral menor pero, en general, padecen variedades más agresivas. Además, como sucede con las etnias, hay especies, y razas dentro de las mismas, con más predisposición que otras a padecer ciertas afecciones. Por ejemplo, el cáncer de piel se da más en canes que en mininos y, entre los primeros, concretamente en los bóxers.

La vida en común con los humanos también ha favorecido la aparición de enfermedades metabólicas en los animales, como diabetes, hipercolesterolemia, hipertensión u obesidad, la mayoría relacionadas con la menor actividad física –para alimentarse ya no realizan el esfuerzo que requiere la caza–, y la ingesta excesiva de calorías por una dieta inadecuada. La cifras son alarmantes. Según la Asociación para la Prevención de la Obesidad en las Mascotas, unos 85 millones de perros y gatos de Estados Unidos, el 50% del total, padece sobrepeso u obesidad. Por su parte, la Asociación Mundial de Veterinarios de Pequeños Animales calcula que entre el 20 y 40% de las mascotas de los españoles tienen exceso de peso.

En relación a los gatos, esta afección es más frecuente en mestizos y en el gato común europeo, así como en machos castrados. Sin embargo, a diferencia de lo que le sucede al hombre, se ha comprobado que, a pesar de tener altos niveles de colesterol en sangre, no producen moléculas inflamatorias, lo que les previene de padecer enfermedades relacionadas con el sobrepeso, como la arteriosclerosis o la hipertensión. Estas circunstancias favorables para el animal han hecho del gato un modelo de investigación para la prevención de enfermedades cardiovasculares en humanos. Aun así, no están protegidos ante otras patologías como la diabetes tipo 2, que afecta sobre todo a la raza burmés. En perros, la diabetes es más frecuente a partir de los 5 años y también en los que han sido castrados.

«En algunos casos la selección estética va en contra de la funcionalidad»

Otras enfermedades humanas que también se detectan frecuentemente en animales son las neurológicas (hernia discal, epilepsia, meningitis) y las articulares (artritis, displasia de cadera).

Los tratamientos son cada vez mejores y se recurre menos a la eutanasia. Sin embargo, como la sanidad veterinaria carece de seguridad social, la administración de estas curas depende de las posibilidades de los dueños para pagarlas. Por ejemplo, la operación de un tumor de mama puede oscilar entre los 200 y los 300 euros en España, aunque los precios varían según las comunidades autónomas. Extremadura tiene algunas de las tarifas más económicas, mientras que las más caras están en Madrid o País Vasco.

Selección humana

El motivo por el que algunas mascotas padecen unas enfermedades u otras también radica en su evolución. Los perros modernos descienden de los lobos y, actualmente, son uno de los mamíferos más diversos y variopintos del planeta. Esta diversificación, que también es característica en los gatos aunque en menos medida, ha estado condicionada por la mano del hombre. «Por motivos prácticos o estéticos, a lo largo de miles de años los humanos han sometido a los canes a una evolución artificial que ha resultado en varias centenas de razas diferentes», explica Benito Pérez, veterinario y miembro de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid (COLVEMA). «Para ello, los criadores han seleccionado y combinado atributos y razas hasta conseguir una nueva línea canina con las características deseadas, manipulando durante el proceso los genes que determinan su propia anatomía».

Por ejemplo, para conseguir un dóberman se emplearon cruces de razas como el rottweiler, el beauceron o el manchester terrier. Este perro fue ‘diseñado’ por el alemán Karl Friedrich Louis Dobermann, que quería un tipo de perro con la capacidad para defenderle durante su trabajo de recaudador de impuestos. Realmente lo consiguió. Actualmente, esta raza está considerada potencialmente peligrosa. Sin embargo, en otros casos la selección estética ha ido en contra de la funcionalidad. Por ejemplo, el morro chato tan característico de los bulldogs y los carlinos hace que tengan más problemas respiratorios.

«Si estos animales con algún tipo de ‘error’ genético vivieran en libertad, la selección natural no les permitiría llegar a la edad reproductiva para que sus descendientes no heredasen esos ‘fallos’. Sin embargo, al convivir con los humanos, la medicina veterinaria ha permitido que cualquier animal, aunque no sea perfecto, pueda sobrevivir y reproducirse», señala el veterinario.

Aun así, desde hace unos años, muchos clubs de raza intentan, además de conseguir una determinada estética, eliminar determinadas patologías subclínicas asociadas a distintas razas, como la displasia de cadera en el pastor alemán o la degeneración retiniana en los labradores y los golden retriever. Para formar parte de ellos, los perros deben pasar ciertas pruebas que justifiquen que están libres de dichas enfermedades.

Leave a Reply