La gestión de un caso de racismo en los Mossos enfrenta a Junts per Catalunya y ERC

Coches de los Mossos d'Esquadra.Coches de los Mossos d’Esquadra.MOSSOS D’ESQUADRA / Europa Press

Nuevo choque entre los dos socios del Gobierno catalán, Junts per Catalunya y Esquerra Republicana, esta vez a cuenta de la gestión de los episodios racistas en los Mossos d’Esquadra. Después de que trascendiera un audio de 2019 en el que un agente de la policía autonómica insulta a un joven llamándolo “mono” y “negro de mierda” y con la polémica por los altercados en Premià de Mar de fondo, las dos formaciones han solicitado al departamento de Interior responsabilidades, pero con tonos muy distintos. Mientras que los neoconvergentes piden que se apliquen “medidas proporcionales a la gravedad de los hechos y depure responsabilidades si corresponde”, los republicanos “exigen cambios estructurales” en el cuerpo.

“Me gustaría denunciar estos hechos deplorables y vergonzosos que dañan la imagen del cuerpo de los Mossos. Creemos que hay que depurar esas actuaciones racistas que no son propias de un cuerpo democrático”, ha asegurado este martes la portavoz del Govern, Meritxell Budó. La también consejera de Presidencia ha explicado que el tema se ha tratado de manera genérica en la reunión semanal del Ejecutivo catalán pero que no se ha ahondado en la manera cómo se abordará en Interior. La razón es que el consejero del ramo, Miquel Buch, estaba declarando ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña por el caso de la escolta al expresident Carles Puigdemont, huido de la justicia.

Junts per Catalunya ya había enviado un comunicado, el pasado lunes, en el que censuraba tanto el audio racista como los hechos de Premià de Mar, donde varios vecinos se enfrentaron a jóvenes inmigrantes no acompañados que viven en un piso y a los que acusan de varios robos en la población costera catalana. Incluso censuraban al alcalde de la población, de su propia formación, que había asegurado que no había ningún tipo de variable racial en el incidente. Buch, y el director de los Mossos, Pere Ferrer, acordaron ayer como medida cautelar cambiar de destino a los seis agentes involucrados en el incidente del audio, que también está siendo investigado judicialmente.

ERC, por su parte, ha cargado este martes contra esa decisión de Interior. “No se puede mostrar ningún tipo de connivencia con los responsables de estos comportamientos, independientemente de las consecuencias penales que estos tengan que afrontar en un futuro”, ha lamentado el partido en una nota, en la que también ha solicitado más mano dura. “La gestión de los comportamientos racistas, xenófobos o violentos protagonizados por agentes del cuerpo exigen una reflexión que tiene que ir más allá de los episodios individuales”.

Budó ha intentado hacer de cortafuegos en el nuevo choque entre ambos socios y ha insistido en que no se podía abordar las decisiones de Interior sin la presencia de Buch. Eso sí, ha evitado referirse a la decisión del consejero de cambiar de destino a los agentes involucrados y si era necesaria una acción más contundente, tal y como lo pedían los republicanos. ERC también ya había criticado la gestión de Buch por el ascenso del inspector de los Mossos d’Esquadra Jordi Arasa, condenado por las cargas del 15M. “Seguro que tendremos las explicaciones de Interior sobre las malas praxis en el cuerpo de Mossos. También, y sobre todo, deberán explicar por qué premiaron con un ascenso a uno de sus artífices en lugar de liderar la denuncia”, escribió en Twitter el jefe de filas de Esquerra en el Parlament, Sergi Sabrià.

El comisario jefe tilda de vergonzoso el incidente del audio

Los Mossos también han intentado frenar en seco la polémica. Su comisario jefe, Eduard Sallent, ha tildado de “vergonzosa” e “indignante” la conducta del agente que profirió insultos racistas. “Sé que cuando escuchasteis la grabación sentisteis también vergüenza e indignación por una conducta que no nos representa y que atenta contra la profesionalidad y el buen trabajo que cotidianamente llevamos a cabo”, dice Sallent en una misiva enviada a todos los miembros del cuerpo. Sallent ha insistido en que se trata de un“caso aislado” y que no tiene “cabida” en el cuerpo. “Entendemos que en una policía democrática no tienen cabida actitudes y conductas contrarias a sus principios y valores. En el cuerpo de Mossos d’Esquadra no toleraremos ninguna actitud o conducta racista, xenófoba o discriminatoria”, ha añadido.

El comisario jefe también agradece el “trabajo bien hecho”a la “inmensa mayoría” de policías que actúan con “profesionalidad y rectitud”, insta a los efectivos a ser “especialmente cuidadosos en garantizar que se trata de manera apropiada a todo el mundo, que se usa un lenguaje neutro en todo momento y que no se permiten conductas o actitudes discriminatorias”. Por el caso del audio, el juzgado de instrucción 5 de Manresa (Barcelona) abrió en febrero del pasado año una investigación contra los seis agentes que intervinieron en el incidente, a los que imputa un delito de lesiones y otro contra la integridad moral, de acuerdo con el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

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