La voz de los expertos

La Comisión para la Reconstrucción Social y Económica, presidida por Patxi López, escuchará a 41 expertos, entre ellos unos cuantos científicos de altura elegidos arbitrariamente por la propia comisión. Asimismo, es conocido que el Gobierno se ha dejado guiar en la gestión de la pandemia por un ‘grupo de expertos’ encabezado por Fernando Simón, cuyos nombres no han sido dados a conocer oficialmente.

Con todo, quienes por razones profesionales hemos seguido minuciosamente toda la información publicada sobre la Covid-19 hemos advertido un gran vacío: el de los verdaderos especialistas en epidemiología y disciplinas médicas asociadas a la gran pandemia. Ni han escrito trabajos divulgativos accesibles al público, ni han entrado a opinar cívicamente sobre la gestión de la Covid-19, ni han efectuado peticiones oportunas a los poderes establecidos, ni han hecho, en fin, acto de presencia en la plazuela pública como ciudadanos ilustrados dispuestos a asesorar constructivamente a la comunidad, o a polemizar con otros colegas, o a opinar sobre los innumerables aspectos de las terapias frente al coronavirus.

Si llega una segunda oleada, la sorpresa sería dolosa e injustificable

Ha pasado casi inadvertido un suceso ocurrido en el Reino Unido, vieja y activa democracia que sigue siendo modélica en muchos sentidos a pesar de sus equivocaciones y errores, que viene muy al caso: 27 científicos y médicos de reconocido prestigio han solicitado al primer ministro Boris Johnson que organice una investigación pública para preparar a su país ante una probable segunda ola de Covid-19 en invierno. Creen que el Reino Unido no está preparado para tal eventualidad y que la respuesta del Parlamento al problema ha sido deficiente y ha contribuido con su torpeza a la alta tasa de mortalidad que se ha registrado. Y con contundencia y sin contemplaciones, advierten de que «mucha más gente morirá a menos que encontremos soluciones rápidas y prácticas a los problemas estructurales que tanto han dificultado una respuesta eficaz».

La sólida sociedad civil británica, por boca de sus profesionales más acreditados, exige en definitiva a las instituciones que se preparen debidamente para que el país esté preparado si llega una segunda oleada del coronavirus. En la primera, se pudo alegar sorpresa con fundamento, y ello justifica la improvisación. En una segunda vuelta, la sorpresa sería dolosa e injustificable, y entonces sí que habría que pedir responsabilidades a quienes no tomaran las debidas precauciones. Contratación de más médicos y expertos, acopio de material, construcción rápida de instalaciones adecuadas, controles sistemáticos, etc. son algunas de las urgencias de esta hora. Tomen nota quienes deben hacerlo.

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