Los Mossos, «avergonzados» por la actitud racista de algunos de sus agentes

El comisario jefe de los Mossos d’Esquadra, Eduard Sallent, ha enviado una carta a los 17.000 agentes del cuerpo autonómico en la que admite que ha sentido «vergüenza» por la actuación racista de seis policías en la detención de un joven en Sant Feliu Saserra (Barcelona), el año pasado. El caso fue denunciado por la víctima, que ayer difundió un vídeo, con un audio en el que se escuchaba a algunos de los agentes que le arrestaron cómo le llamaban «mono» y «negro de mierda» y reconocían ser racistas. Los seis agentes han sido apartados de su destino policial hasta que se resuelva el caso, que investiga un juzgado de Manresa (Barcelona) por los delitos de lesiones y contra la integridad moral.

El cuerpo «no tolerará ninguna actitud racista, xenófoba o discriminatoria», ha advertido Sallent en la misiva enviada a sus subordinados. «Ayer todos nosotros pudimos oír la grabación de una actuación en la que los agentes vejaban y hacían comentarios racistas y xenófobos contra un ciudadano«, lamenta. »Sé que cuando escuchasteis la grabación sentisteis también vergüenza e indignación por una conducta que no nos representa y que atenta contra la profesionalidad y el buen trabajo que cotidianamente realizamos«, añade. Eso sí, apunta que se trata de «casos aislados» y cree que «perjudican» a los Mossos enormemente porque generan recelo y desconfianza de la ciudadanía hacia la policía. «Rechazamos enérgicamente esta actuación, que es contraria a los principios y valores del cuerpo de Mossos«, concluye.

El caso ha provocado una nueva tormenta política en torno a los Mossos, en el ojo del huracán por algunas de sus intervenciones, muy expeditivas según algunos sectores de la sociedad catalana. El consejero de Interior, Miquel Buch, se ha comprometido a ofrecer explicaciones en la Cámara catalana próximamente. No solo por el caso de los seis presuntos mossos racistas sino también por el ascenso del comisario Jordi Arasa, ascendido como jefe de los antidisturbios en Barcelona y condenado la semana pasada a dos años de prisión. Se trata de su segunda condena penal por el uso desproporcionado de la fuerza. Buch, mientras, ha comparecido esta mañana ante el TSJC por otra causa abierta, en este caso por un asunto por el que está imputado de forma personal. Buch está acusado de prevaricación y malversación por nombrar como asesor a un sargento de los Mossos para que presuntamente siguiera haciendo servicios de escolta al expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, tras su huida a Bruselas.

Los casos relacionados con el racismo se multiplican en Cataluña. Los Mossos han detenido ya a dos personas en Premià de Mar (Barcelon) por participar en una patrulla ciudadana que el domingo por la noche apedreó un domicilio ocupado por ciudadanos extranjeros. Hace tiempo que en Premià hay problemas de racismo. Varios centenares de personas se manifestaron ayer en la localidad barcelonesa al grito de que no son racistas sino que se trata de un problema de seguridad. Los dos detenidos están acusados de golpear a los agentes de los Mossos que acudieron el domingo al lugar de los hechos, donde se congregaron unas 50 personas. El alcalde de la población ha negado que se trate de patrullas ciudadanas organizadas contra los inmigrantes. JxCat se ha desmarcado de las declaraciones que ha realizado el edil en los últimos tiempos, justificando la rabia de la ciudadanía hacia los jóvenes extranjeros, a los que acusan de robos y violencia. «Yo no conozco la existencia de estas patrullas», dijo Miguel Ángel Méndez, ayer en Catalunya Ràdio.

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