Soldados indios y chinos mueren en un enfrentamiento en la frontera

Al final, la sangre sí que ha llegado al río en el Himalaya. Después de seis semanas de gran tensión en la frontera provisional que separa a India y China, ayer por la noche soldados de ambos bandos se enfrentaron en el valle de Galwan, situado al este de la región india de Ladakh. Como consecuencia del choque, en el que no se emplearon armas de fuego, al menos tres militares indios -dos soldados y un oficial- han fallecido. Diferentes fuentes indias cifran en cinco el número de uniformados chinos muertos, pero Pekín no ha proporcionado el dato exacto. La prensa oficial se ha limitado a confirmar que el gigante asiático también ha sufrido bajas.

Es la primera vez desde 1975 que se producen víctimas mortales en este conflicto territorial que ya en 1962 provocó una guerra entre los dos países más poblados del planeta. Como en todo lo que sucede a lo largo de los casi 3.500 kilómetros de la Línea Actual de Control, trazada para evitar este tipo de escaramuzas, los datos sobre lo sucedido ayer son escasos y confusos. India se ha limitado a informar del suceso y del número de fallecidos, pero no ha aclarado las circunstancias en las que se ha producido. El escueto comunicado oficial concluye informando de que «militares de ambos países están dialogando sobre el terreno para buscar una solución». El periódico The Hindu asegura que los reunidos tienen el rango de general.

Pekín, por su parte, ha culpado a Nueva Delhi de la situación. «Han provocado y atacado la zona de China, causando una pelea grave. China ha protestado ya oficialmente y exige a India que controle a sus soldados en el frente y que evite movimientos unilaterales que puedan complicar aún más la situación en la frontera», ha dicho hoy el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Zhao Lijian, quien ha denunciado que han sido los soldados indios los que han protagonizado una incursión ilegal en territorio chino. El analista de Defensa indio Ajai Shukla, sin embargo, ha recordado en Twitter que el Valle de Galwan está administrado por India desde 1962 y ha asegurado que China «ha capturado y liberado a varios soldados indios y continúa reteniendo a un mayor».

El chispazo llega en un momento especialmente delicado. Tanto China como India están en manos de dirigentes que alientan el nacionalismo y hacen ostentación de una fuerte personalidad que a menudo coquetea con la soberbia: a un lado está Xi Jinping, el presidente chino más poderoso desde Mao Zedong; y, al otro, Narendra Modi, un integrista hindú acusado incluso de haber facilitado masacres cuando era gobernador. En ambos países, lastrados por los estragos sociales y económicos provocados por el coronavirus, los sectores más ultras de la población reclaman que la provocación no quede sin castigo.

«Quiero advertirles a los indios de que no caigan en la soberbia. Que no malinterpreten la contención de China como una debilidad. China no quiere un enfrentamiento con India, pero tampoco lo teme», ha escrito Hu Xijin, editor jefe del diario ultranacionalista chino Global Times, que está controlado por el Partido Comunista. «Ha llegado el momento para que India responda a estas incursiones chinas que son una violación flagrante de nuestros derechos territoriales y ponga fin a estos ataques», ha respondido en tono mucho más amenazante el capitán indio Amarinder Singh.

Curiosamente, el enfrentamiento se ha producido cuando, teóricamente, ambos bandos habían acordado reducir la tensión. «Nuestras tropas fronterizas habían alcanzado un consenso el pasado día 6, pero, sorprendentemente, el día 15 los soldados indios cruzaron la frontera en dos ocasiones violando el acuerdo», ha afirmado Zhao. Si la situación no empeora y los planes cambian, los líderes de India y China, que se acusan mutuamente de construir carreteras a ambos lados de la Línea Actual de Control, deberían encontrarse con el de Rusia el próximo día 22.

Leave a Reply