Un arranque mejor de lo esperado

Lo confirmaba Volkswagen en una rueda de prensa esta misma semana «la demanda de los diez primeros días de junio es superior a la del mismo periodo de 2019», también Kia en fechas anteriores «mayo ha cerrado un veinte por ciento por encima de los pronósticos». Está claro que muchas ventas provienen de los compradores que no pudieron adquirir coche en los meses de marzo, abril y mayo, pero las cifras están ahí, y superan con creces las previsiones de analistas y fabricantes.

Los dos meses perdidos no se van a recuperar así como así, pero si la actividad mes a mes se asemeja a la de años anteriores, podríamos estar ante una recuperación mejor de lo esperado. Está claro que la crisis económica hará que se vendan menos coches, pero es posible que la llegada de esos compradores ‘fijos’ de los dos meses de inactividad termine compensando la balanza de los meses que quedan. A ello hay que sumar un plan de incentivos que se da por hecho, pero del que hay que conocer la letra pequeña. Este programa será muy importante en la segunda mitad del año, pero los compradores están encontrando ahora mejores precios debido al stock y a las fuertes campañas que han activado los fabricantes, temerosos ante la posibilidad de encontrar un mercado parado, en cambio, particulares y algunas empresas -reparto, farmacéutica, digitalización- están tirando del carro.

También el arranque de las fábricas está siendo mejor de lo esperado. El buen ejemplo es Ford, que opera casi al 90 por ciento de lo previsto gracias a que los pedidos llegan desde toda Europa. En resumen, los datos de fábricas y concesionarios inducen al optimismo, y aunque es pronto para estabilizar la situación, al menos se está evitando la tan temida crisis de confianza del comprador.

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