«Habrá muchas bajas, mucho concurso y los ERTE veremos en qué acaban»

Rafael Nava, reelegido por los auditores valencianos, destaca el «cambio de chip» para hacer su trabajo sin ir a las empresas y el «colapso», tras el confinamiento, para «rematarlo, a la carrera, porque querían cumplir plazos». Opina que el auditor del futuro «será una combinación entre analista económico y de datos» y, de ahí, que apueste por la digitalización de las pymes y la captación de talento.

-Desde su perspectiva como termómetro del tejido productivo, ¿cómo estaban las empresas antes de la pandemia?

-Íbamos muy bien, con un ritmo de crecimiento en el que las expectativas eran muy buenas pero hay sectores que, por fuerza mayor, han tenido que frenar en seco y eso va a ser costosísimo de superar. Nadie contaba con que el rebrote llegara tan pronto y puede ser la puntilla definitiva para muchísimas empresas. La recuperación va a ser un poco más lenta de lo que preveíamos, empezaban a ver que podían salvar algo de la temporada de verano y esto va a ser definitivo. Cuando pase septiembre podremos valorar las pérdidas y desde dónde arrancan quienes puedan hacerlo porque va a haber muchas bajas, muchos procesos concursales y los ERTE veremos en qué acaban. Nos preocupa muchísimo el paro, va a ser una sangría.

LAS FRASESMÁS TRANSPARENCIA
«Dar información fiable y veraz genera confianza entre los inversores y ayuda a acceder al crédito»APUESTA DE FUTURO
«Al que no tenga una visión de desarrollo y de innovación importante le costará salir de esta crisis»

-¿Estaban más preparadas para afrontar una crisis que en 2007?

-Sí, pero la naturaleza de esta crisis no tiene nada que ver con las anteriores, es mucho más profunda en cuanto a la incertidumbre de cuánto va a durar y de cómo va a ser la recuperación.

-¿Con qué retos afrontan esta etapa los auditores?

-Como siempre que llegan momentos delicados, con la expectativa de que se va a elevar nuestro grado de responsabilidad porque los mercados van a exigir la máxima seriedad y profesionalidad para valorar la situación. A las empresas, la auditoría les supondrá un respaldo adicional de facilidad de acceso al crédito. Más del 25% de las auditorías son voluntarias y eso es por la experiencia de la crisis de 2007, cuando la cosa pinta mal es cuando más valor tiene que den información limpia, transparente.

-Las pymes denuncian problemas de acceso a la liquidez pública, ¿pueden ayudarles?

-Sí, el Instituto de Censores se ha dirigido al ICO para facilitar informes breves, fáciles, de revisión de los solicitantes que permiten acceder a ese círculo de financiación a las pymes. Y el IVF está requiriendo a despachos informes de viabilidad sobre la financiación que piden las pymes.

-¿Las considera preparadas para afrontar la digitalización?

-Unas sí y otras tendrán que entrar en esa dinámica para poder competir, e invertir muchos recursos en tecnología. A quien no tenga una visión de desarrollo y de innovación importante le va a costar de esta crisis, seguro.

-¿Qué echa en falta por parte de la administración?

-Políticas de ayuda financiera para promover la innovación y el desarrollo tecnológico, especialmente dirigidas a la pyme, que es la que más lo necesita, y la administración debería facilitarle el acceso a las ayudas.

-¿Por qué piden bajar los límites de la auditoría obligatoria?

-Bajar esos límites, como en Dinamarca, mejora la transparencia de los mercados. Hay mucho interés inversor en España y dar información fiable y veraz genera confianza y puede ayudar mucho a las pymes para afrontar el próximo año porque la crisis no creemos que vaya a ser muy larga, pero va a ser muy intensa.

-¿Es clave el último trimestre?

-Efectivamente, es el que dirá cómo acaba el año. Será el punto de inflexión para ver el daño y trabajar en el futuro. No es sólo salvar una situación de insolvencia con préstamos, luego eso hay que absorberlo en el negocio para darle viabilidad futura y ahí es importante aumentar la confianza en los mercados, entre otras cosas a través de la auditoría.

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