“Todos copian nuestro modelo de juego”

Se abre una discretísima puerta de hierro forjado y el visitante pasa al jardín de Villa Schubiger, joya del art nouveau bergamasco. De negro riguroso, el anfitrión parece desconcertado mientras sus pequeños ojos de zorro proyectan una mirada escrutadora. “Yo no suelo dar entrevistas”, dice, “quien administra el club es mi hijo Luca”. Fiel a su pertinaz costumbre provinciana, a sus 67 años Antonio Percassi se resta importancia. Pero este patriarca de una larga saga de empresarios locales es el primer responsable de la revolución más asombrosa del fútbol europeo en los últimos años. La epopeya que desde 2010 ha llevado al Atalanta de Bérgamo de la Serie B a los cuartos de la Champions con el fútbol más atrevido, alegre y goleador del continente. La eliminatoria que este miércoles (21.00, Movistar LC) jugará con el PSG confrontará dos modelos antagónicos.

“Nosotros siempre hemos puesto el acento en el desarrollo de los sectores juveniles; es nuestro fundamento”, señala Percassi cuando le preguntan por la clave de su éxito. Lo dice como si, en el fondo, no hubiera ningún secreto que descubrir. Pero habla con conocimiento de causa. Él mismo jugó en el primer equipo del Atalanta en la posición de central antes de retirarse en 1978 para emprender una carrera empresarial que le llevó a vincular los negocios inmobiliarios con la industria de la moda a través de sociedades con Luciano Benetton, Ralph Lauren o Amancio Ortega. En 2010 asumió la presidencia del Atalanta, colocó a su hijo Luca, otro exjugador de la cantera, como administrador delegado, y dejó que Giovanni Sartori, el viejo director deportivo, se ocupara de la captación de talentos con una red de 30 ojeadores que actúan en todo el mundo, con el foco en la llanura padana.

“Lo más importante son los buenos ojeadores”, advierte. “Después necesitas entrenadores, estructura. Somos un club provincial pero en la formación de jugadores estamos a la vanguardia de casi todos los campeonatos. Desde los alevines al equipo reserva pasando por los sub-16 y sub-18. Esta es nuestra historia. Yo y mi hijo nos hemos formado como futbolistas en la cantera del Atalanta. Sabemos mejor que nadie lo importante que es en un club como el nuestro”.

“Haber sido jugador profesional es una ventaja para mí”

La contradicción salta a la vista. Del cuadro titular que goleó al Valencia en Mestalla en marzo, solo el portero, Sportiello, y un central, Caldara, son canteranos. Los demás son extranjeros adquiridos en el mercado. Por unos precios inauditos si se los compara con lo que han pagado por sus plantillas los rivales que le acompañan en Lisboa en la disputa de la Champions: Djimsiti (libre), Gosens (900.000 euros), Palomino (4,5 millones de euros), Freuler (1,9 millones), De Room (1,3), Hateboer (1,4), Pasalic (prestado), Ilicic (6) y Papu Gómez (4,5). En total, 19 millones de euros.

”Nosotros no podemos gastar como los grandes clubes”, dice el dirigente, que apunta al balance presupuestario más brillante de la Serie A. “Solo podemos invertir en un jugador de cierto tipo; y si pasamos de 15 millones en un fichaje es porque se presenta una oportunidad [como Duván Zapata]. Pero la ley es tener los pies en la tierra, apostar por los chicos y por los jugadores con proyección. Para reforzar el equipo hemos vendido jóvenes y hemos invertido bien en extranjeros”.

Adiestrados en la moderna ciudad deportiva de Zingonia —antiguo proyecto utópico de la arquitectura industrial de los 60— los canteranos Cristante, traspasado a la Roma por 21 millones; Bastoni y Gagliardini, traspasados al Inter por 50; Conti, traspasado al Milan por 24; y Caldara, traspasado a la Juve por 19, son algunas de las operaciones más importantes del Atalanta en el último lustro. Eje de una compleja red de intercambios, desde 2015 el Atalanta traspasó o prestó a 370 jugadores, la mayoría salidos de sus categorías inferiores, italianos y extranjeros. A cambio ingresó 283 millones de euros, según el portal Transfermarkt, y lo e mpleó en fichar futbolistas por 203 millones. Con el remanente, el club compró su propio estadio.

“Llevábamos una vida pensando en adquirir el estadio en propiedad; y por fin hace cuatro años lo compramos al Ayuntamiento y hemos comenzado a remodelarlo”, confiesa Percassi de la refundación del viejo estadio comunal de los años 30, que considera su gran logro. “Se convertirá en una joya. Entre adquisición y restauración nos costará 45-50 millones. Hemos terminado la primera fase. Ahora haremos la tribuna lateral y el año que viene la otra curva. En dos años todo nuevo”.

“Somos un club provinciano; Gasperini nos cambió la mentalidad”

Desde la crisis financiera de 2008 ningún gran club europeo ha sido capaz de construir un nuevo estadio y al mismo tiempo sostener la evolución deportiva de su equipo. El Atalanta lo ha conseguido desde la discreción de un liderazgo mucho más complejo de lo que parece.

“La ventaja de haber sido futbolista profesional es que entiendes de fútbol”, dice el empresario. “Entiendes cómo funciona un vestuario. Entiendes cómo afrontar los momentos difíciles, y esto es importante porque a lo largo de un campeonato siempre encuentras dificultades. Tenemos la suerte de saber cómo es la cabeza de un jugador. Qué debes decirle, y cómo abordarlos de la mejor manera para recuperarlos. Tenemos un buen feeling, pero nuestra relación es simple. Si hablo, que sea lo justo. Hablar mucho a los jugadores es romperles los cojones. El ambiente en Zingonia es familiar. Para nosotros este ambiente es fundamental. Somos un club de provincias. El trato tiene que ser directo, simple, familiar, apasionado, de aficionado. Aquí los seguidores comprenden automáticamente si estás aquí porque quieres el club o porque quieres hacer negocios”.

”Hay dirigentes muy importantes que han hecho historia con su gran fuerza económica”, observa. “En cambio nosotros, con nuestra diferencia hemos conseguido resultados extraordinarios gracias al hecho de haber encontrado un entrenador buenísimo que está haciendo historia”.

Porque sabe cómo funciona un vestuario, Percassi se esfuerza por situarse al margen de los que señala como protagonistas. Si atribuye la sostenibilidad económica del proyecto a la cantera y sus ojeadores, no duda en responsabilizar al entrenador, Gian Piero Gasperini, del éxito deportivo. “Gasperini nos cambió la mentalidad”, afirma. “Nuestro objetivo siempre fue salvarnos. Seguir en Serie A. Yo no sabía si este tipo de fútbol tan ofensivo que proponía el técnico podía desarrollarse en un equipo de provincias. Había un riesgo. Ahora cumpliremos diez años en Serie A. Esto es un récord en la historia del club. No nos esperábamos una transformación así. Con un tipo de fútbol que se ha convertido en algo revolucionario. Un modelo que ahora nos están copiando todos. Estamos en la línea internacional de proyección del fútbol”.

Leave a Reply