Tuchel se juega el puesto con la duda de Mbappé: “Si entrena bien estará con nosotros”

La distancia presupuestaria determina el carácter y la cultura de cada uno de los equipos que este miércoles se enfrentan en el Estadio da Luz para dirimir el pase a semifinales de la Champions. Si el equipo titular que presentó en octavos de final costó al PSG 580 millones de euros, el que dispuso el Atalanta apenas pasó de 30 millones. Esta noche, además, el equipo italiano no podrá contar con Josip Ilicic, su gran goleador, la baja más misteriosa en Lisboa, refugiado en Eslovenia por razones personales.

La contratación de Neymar y Mbappé en 2017 convirtió al Paris Saint-Germain en el laboratorio del experimento más hiperbólico del fútbol europeo. Un santuario de figuras dispuestas competir en el máximo nivel desafiando a un tiempo los límites del profesionalismo. Como dijo Meunier tras fichar por el Dortmund este verano: “En el PSG no había más que fiestas de cumpleaños. Cuando militaba en el Brujas celebrábamos los cumpleaños jugando a los dados. En París era simplemente indignante. Esa es la filosofía del club. Alquilas un palacio y haces fiestas con cientos de personas. Más que jugadores son estrellas”.

En sintonía con esta sentencia, Neymar Júnior amenizó la concentración del equipo viralizando un videomontaje en el que fusiona su rostro con el cuerpo de Shakira interpretando y bailando con Suerte.

Los jugadores viven bien en París. Los técnicos no. Empeñado en imponer cierto rigor laboral, Unai Emery fue presa del remolino antes de que le firmaran el finiquito en 2018. Los jeques cataríes que gobiernan el PSG creían que el técnico español era un hombre excéntrico, de tanto que insistía en cuestiones disciplinarias. Hasta que conocieron a su sucesor, el alemán Thomas Tuchel. Ahora los jeques —por contraste— comprueban que Emery realmente era un moderado. Según se infiere de la información de los medios franceses, con L’Équipe a la cabeza, los dirigentes ya se hartaron de Tuchel. Si queda eliminado contra el Atalanta prometen echarlo como hicieron con Emery, con Blanc, o con Ancelotti, todos caídos en el intento de ganar la Liga de Campeones. La conquista del gran título de la UEFA es la única justificación existencial del proyecto que desde 2011 dirige el fondo soberano de Qatar en París.

“Si Mbappé se entrena bien, mañana estará con nosotros”, dijo este martes Tuchel, que se lesionó el quinto metatarsiano del pie izquierdo y acudió al entrenamiento y a la conferencia de prensa con muletas y una férula en la pierna dañada. El delantero francés recién se recupera de una lesión de tobillo. Verratti, con problemas musculares, seguirá de baja.

El PSG es un gigante lastrado. Víctima de su peculiar filosofía lo mismo que de la Ligue 1, un campeonato sin presión. Por no presionar, se suspendió en marzo por la pandemia y no se reanudó más. En los últimos cinco meses el PSG jugó apenas dos partidos coperos. El Atalanta, mientras tanto, disputó 13 encuentros de Serie A.

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