Javier Álvarez: «Soy mi peor enemigo y mi mejor amigo»

Vive sin móvil ni televisión y está en un momento dulce. Con 50 ‘palos’ y diez discos, Javier Álvarez (Madrid, 1969) ha viajado de la oscuridad la luz. Filólogo de formación, lleva meda vida componiendo, cantando y bailando. Suma tres ingresos psiquiátricos, el último por la adicción a la cocaína, y sostiene que la experiencia fue tan dura como iluminadora. Dice que no tiene nada de maldito. Musicalmente ‘come’ de todo, de ABBA a ZZ Top pasando por Michael Jackson, James Taylor, Prince, Tracy Chapman, Nanci Griffith, Suzanne Vega, y Emmylou Harris. Puro eclecticismo.

-Si tenemos siete vidas, como los gatos ¿cuántas ha consumido?

-Espero que como mucho tres o cuatro. Soy muy positivo. Tengo cincuenta años y quiero vivir cien para celebrarlos cómo los cincuenta, que es una edad maravillosa. La mitad de mi vida.

-Para llegar a los cincuenta ‘palos’ ha sufrido importantes crisis.

-He tenido dos brotes psicóticos. Estuve internado en un hospital psiquiátrico dual, esto es, que también trata adicciones. Los primeros brotes, agudos y muy graves, fueron en 1996, tras mi primer disco, y en 1999, al publicar el tercero. En 2015 ingresé por un tratamiento de desintoxicación de cocaína. Me puso en mi sitio. Llevo desde 2015 recuperado y absolutamente feliz. Sin ningún tipo de problema. Toqué fondo y, al fin, he resurgido. Pero nunca estuve en silencio discográfico. En las crisis psicológicas más gordas de mi vida hice los discos como un reloj. He llevado una vida de trabajo intensa, medicado y con muchísimos cuidados.

-¿De veras aprendió más en su internamiento que en su carrera universitaria?

-Sin duda. Crisis quiere decir etimológicamente cambio y oportunidad. Vivimos en crisis permanente. La meta es la muerte. Nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar, que es el morir… Tengo muy buena relación con la muerte, pero no hay ninguna prisa. Llevamos mal la muerte porque estamos mal educados.

-¿Fue, quizá, su peor enemigo y hoy es su mejor amigo?

-Quizá no. Seguro. Soy mi peor enemigo y mi mejor amigo. Soy muy desequilibrado pero estoy equilibrado. Tengo claro que son las dos cosas, el yin y el yang. Estoy en el mejor momento de mi vida. Llevo cinco años sin tomar una caña. Fumo tabaco, sí, pero no consumo ninguna sustancia que altere mi conciencia.

-¿Las consumía para componer?

-Hice varios discos bajo influencias psicotrópicas. Y me lo pase pipa. Estoy en una etapa Pepito Grillo y no emito juicios, pero lamento la falta de información básica. Beber una caña al día es ser alcohólico, y el alcohol es tan dañino como la cocaína. El cannabis es la droga más perniciosa a nivel psicótico.

-¿Es peligroso jugar a ser maldito?

-Jugar jamás es peligroso. Pero nunca he jugado a ser maldito. No sé si lo soy. La vida es juego. Si fuera dictador mi primera imposición sería el sentido del humor. Sería obligatorio sonreír a los demás y reírse de uno mismo. Como buen artista, soy súper ególatra y me adoro, pero me mondo de mi mismo.

-¿La mejor lección que le ha dado la vida?

-Está por llegar. Quizá sea que no sé nada. A lo mejor es lo poco que he aprendido en cincuenta años y lo mucho que me queda por aprender.

-Si hacerse añicos para reconstruirse le ha llevado a autoconocerse, díganos quién es.

-Ya lo hice en una canción que se llama ‘Padre’, la primera del disco Tres. Soy pajillero, maricón, y drogadicto, bakalaero, okupa, rojo, puta y bizco; punki, negro y de Alcorcón. Y subrayo lo de negro, aunque ahora diría negra.

-¿Por qué?

-Creo que todas somos negras. Y quien no lo sepa, allá su conciencia. Venimos todas de allí. Es nuestro origen.

-¿Nos iría mejor en un mundo gobernado por mujeres?

-Nos iría mejor gobernándose cada uno a sí mismo. Prefiero estar desgobernado a gobernado. Bastante tengo con gobernarme a mí, que soy bastante ingobernable.

-¿Ha cambiado su concepto de la cordura?

-He constatado que la cordura no existe sin locura. Que el ser humano está loco y que para la cordura siempre hay tiempo. Quien no lo sepa, que no tenga miedo. Me encanta poder decir que estoy loco siendo supersano y muy ‘pirao’.

-Tras este viaje vital plagado de altibajos ¿en que cree a pies juntillas?

-Al final de los conciertos digo que todos los caminos conducen a ABBA y que menos deporte y más follar y bailar. Así lo creo.

-Le inspiraran ABBA, Michael Jackson o el himno de la Legión. Musicalmente ‘come’ de todo

-Soy puro eclecticismo. Alfabéticamente mi gusto va de ABBA a ZZ Top. También como de todo en mi alimentación. Me gusta todo.

-25 años de carrera y 10 discos, que no son muchos. ¿Menos es más?

-Sí. El primer single, ‘La edad del porvenir’, apareció en enero de 1995. Estoy muy inspirado, pero celebro este largo viaje promocionando el silencio. El ruido atruena, ensordece, y tapa el silencio, que es muy poderoso.

-Escuchar el silencio ¿es primordial para hacer música?

-Claro. Qué maravilla plantearlo así. Escuchar el silencio es también primordial para vivir, pero para un músico es definitivo.

-¿Cualquier música pasada fue mejor?

-En absoluto. El presente es lo único que importa. ‘No future’, dijeron los Sex Pistols. El pasado es genial, pero solo sirve para acordarse de lo bueno para aprender y para crecer.

-Qué música escucha cuando toca fondo y cual cuando está pletórico

-Cuando toco fondo solo me interesa escuchar el silencio. También cuando estoy arriba. Insisto en que como de todo: funk, soul o reguetón. Me ha gustado mucho lo último de Madonna con Maluma. Me gusta la música clasifica, como me flipa el flamenco.

Leave a Reply