Biden gana, pero no sabe si podrá rentabilizar la victoria

El candidato demócrata, Joe Biden, ganó esta madrugada pasada el debate presidencial que le enfrentó a Donald Trump en la Universidad de Cleveland, según las primeras encuestas posteriores. Eso sí, su logro puede ser la victoria dentro del fracaso, un triunfo pírrico donde es muy posible que la rentabilidad resulte baja o nula. La preponderancia de los ataques personales en detrimento de la contundencia de los mensajes que capitalizó el cara a cara siembra las dudas respecto a si alguno de los aspirantes a la Casa Blanca ha conseguido con su actuación movilizar a un sector del electorado indeciso. Los datos no invitan al optimismo. No es lo mismo imponerse en una confrontación de opiniones impecable que cuando el 83% de los espectadores la califica de negativa y un 69% afirma incluso haberse sentido molesto, tal y como recogen también las primeras encuestas de hoy.

La CNN considera que Biden ganó el debate con un 60% de opiniones a su favor frente a un 28% de quienes apuestan por el presidente. Justo al cierre del cara a cara, la cadena daba por triunfador al líder republicano en el corto plazo, sobre todo por sus reiterados intentos de acaparar la atención, pero aseveraba que su rival demócrata le había superado en términos generales. Su análisis concuerda con los minutos empleados por cada político: Trump consumió 39 en sus exposiciones frente a los 36 de Biden.

También la CBS da a este último el triunfo del debate en una encuesta publicada en las redes sociales. Biden obtiene el 48% de apoyos frente al 41% de Trump. Las impresiones de los expertos indican que el que fuera vicepresidente con Barack Obama se ha mostrado más cercano al ciudadano y aportado los mensajes más sólidos. La cadena Telemundo, por el contrario, afirma que el claro vencedor es el actual presidente, con un 66% de apoyos, mientras Biden se queda en un 34%.

Pero si un porcentaje inquieta de verdad, ese es el que denota el nivel de hastío y enfado de la sociedad. Solo un 17% de los estadounidenses dice sentirse más informado que antes del debate y otro 17% cree que ha sido positivo. El resto lo echan por tierra, lo que abre la puerta al cuestionamiento de los dos debates presidenciales que aún quedan por celebrarse en octubre. Los politólogos temen que ambas citas mantengan el mismo tono bronco y falto de argumentos de esta madrugada pasada, lo que rompería con el espíritu original de estos actos, creados para informar y formar opinión entre los votantes, además de movilizar a los indecisos.

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