Baño de realidad

Impotencia, lección de humildad, castigo a la indolencia, baño de realidad…Cualquiera de estos titulares resume lo que le ocurrió al Real Madrid para caer por primera vez en casa ante el Cádiz, un recién ascendido que le sacó los colores en todos los aspectos y está trabajado de maravilla por Álvaro Cervera. A una semana del clásico y en vísperas de iniciar la Champions ante el Shakhtar, el equipo merengue cosechó su primera derrota del curso y dejó una imagen que no invita precisamente al optimismo, aunque siempre sirve como consuelo de perdedor que el Barça también fracasara en su visita al Getafe.

Un año después de caer en Mallorca, también justo después de una jornada de selecciones en octubre, el Real Madrid tropezó de nuevo en la misma piedra. Identicos y recurrentes errores que sacaron a relucir la peor cara del errante equipo dirigido por Zidane, quien evitó cualquier excusa y reconoció tras el partido que los amarillos se merecieron irse incluso con dos o tres goles de ventaja. Mérito de ellos, de su orden, rapidez, versatilidad y ambición, pero fracaso absoluto de un Real Madrid desconectado, con actitud pasiva, rotaciones fallidas y ese preocupante bagaje goleador desde que no está Cristiano Ronaldo.

Si en el tramo final del curso pasado los blancos se esforzaron para, a falta de juego brillante, dar un paso al frente para convertir Valdebebas en un fortín, ser sólidos en defensa y encarrilar triunfos por la mínima que le hicieron campeón, ayer volvieron a caerse con todo el equipo. Solo el portero belga Thibaut Courtois estuvo a la altura mínima exigible. El resto, sin tensión, sin juego, sin físico y sin las ganas consustanciales un equipo profesional. En el fútbol moderno es harto difícil ganar andando a cualquier rival.

El primer señalado es Zidane, al que una buena parte de la crítica exige que no regale titularidades a jugadores que no se las merecen y que rote con más cabeza. Se le acusa de haber prescindido a la vez de Casemiro y Valverde y de colocar de pivote defensivo a Toni Kroos, el alemán que ya le ha dicho a su propio técnico que no quiere jugar en esa demarcación tan delicada que requiere un enorme despliegue físico y meter pierna dura.

Los cuatro cambios que realizó Zizou en el descanso suponen un reconocimiento de su error en el planteamiento inicial. Mejoró algo la dinámica en la segunda mitad, donde fue un Madrid más reconocible que al menos dominó, rondó el gol del empate en un par de ocasiones y no concedió tantos contragolpes al rival. Pero sumar algún punto hubiera sido engañoso, injusto si se atiende a los méritos de los contendientes.

Sin plan ‘B’

Fracasó el ‘plan B’ de una plantilla corta de efectivos y que ha perdido jugadores como Gareth Bale y James Rodríguez. Los habituales suplentes no se reivindicaron, más bien todo lo contrario. La crítica apunta sobre todo a cuatro jugadores que considera fuera de forma, escasos de ambición y aparentemente acomodados: el canterano Nacho Fernández, muy superado ayer por su hermano Álex; Lucas Vázquez, improductivo en ataque; Marcelo, al que cada día cuesta más subir y sobre todo bajar a defender, e Isco Alarcón, fuera de forma, pasado seguramente de peso y sin el orgullo exigible para reclamar un puesto de titular en el Madrid y la vuelta a la selección.

Inquietan al madridismo la actitud, la vulnerabilidad en defensa y el poco físico en el centro del campo, pero también la falta de desequilibrio en ataque. La irregularidad de Vinícius le hace depender en exceso de la inspiración de Karim Benzema, autor del mejor disparo de su equipo, que se estrelló en el travesaño. Un equipo que tira dos veces a la portería del Cádiz, que comete 67 pérdidas de balón y que anota solo seis goles en cinco jornadas, quedándose a cero en dos de ellas, tiene muy complicado poder aspirar a los grandes títulos.

Zidane está obligado a encontrar soluciones ofensivas, a lograr que Jovic sume a la causa y que los laterales sean más desequilibrantes. Sin Carvajal y sin Mendy, el Madrid fue un desastre en los costados. Le faltó incluso su tradicional ADN, ese carácter de las remontadas y los triunfos de casta. Suelen llevar la firma de Sergio Ramos, pero el sevillano se tuvo que retirar en el descanso por dolores en la rodilla con la que impactó con el Choco Lozano. Es solo un fuerte golpe y parece que llegará al clásico pero sin su espíritu, el Madrid es una caricatura.

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