Triplete español en Motorland

Álex Rins se convirtió este domingo en el octavo ganador diferente en las diez carreras que MotoGP ha disputado en este 2020. El de Suzuki tuvo que pelear hasta la última vuelta ante la presión de Álex Márquez. Joan Mir, tercero, se coloca primero de la general después de una jornada excelente para los españoles al conseguir un póker en la cilindrada reina porque Viñales acabó en cuarta posición.

Debía ser la carrera de las Yamaha, tal vez la de la pelea entre Quartararo y Viñales, si al francés no le afectaban las secuelas de la caída del sábado, si el español no la pifiaba en la salida. Tal vez Morbidelli, uno de los que mejor ritmo había mostrado en entrenamientos, podía decir algo; o Mir, sexto, en una buena posición para buscar su primer triunfo del año. Aunque no fue la carrera de ninguno de estos cuatro. Lo fue de Rins, décimo en parrilla, y que había estado dos días haciendo un trabajo silencioso, sin llamar la atención; y lo fue de Alex Márquez, en muy buen nivel en Aragón, con la moral alta tras el podio en agua en Le Mans, pero al que costaba imaginar peleando delante en seco después de su discreta temporada de debut en MotoGP.

Viñales, para variar, hizo una fantástica salida, y cumplió con su plan confesado el sábado: colocarse primero desde la primera curva para comenzar a tirar. El de Yamaha marcó un ritmo imposible para el resto, lo que le permitió ver cómo Quartararo iba quedándose cada vez más atrás. «Cuando veía ‘Quartararo +0.7’, ‘+1’, he dicho, ‘Vale, ahora relájate y cuida la goma’. Pero en la siguiente vuelta he leído leo ‘Rins a 0.3’. Y me he dicho, ‘mierda, me van a destrozar’. Y cuando me ha pasado he visto que no tenía nada que hacer, no tenía la tracción necesaria para seguirle y he decidido esperar, esperar, esperar y hacer el mejor resultado posible». En su caso, cruzar la meta cuarto, una posición positiva para la lucha por el título, con un buen final de prueba que casi le mete en el podio.

Rins, tras colocarse entre los primeros muy pronto, pudo quitarse de encima a todos sus rivales, y trató de poner en práctica lo deseado por Viñales, la escapada. «Le decía a mi equipo que quería hacer una carrera a lo Lorenzo. Ponerme primero y escaparme», confesaba el de Suzuki, cuya familia paterna es oriunda de Valdealgorfa, a 17 kilómetros del Motorland de Aragón. «Me he escapado un poquito. Cuando me han marcado que tenía a Márquez a 0.0, he pensado que si no me había pasado ya, iría igual de justo que yo de neumáticos». Y así fue.

El menor de los Márquez mostró unas habilidades no vistas hasta ahora en MotoGP, y colocó a la Honda en el lugar que le suele corresponder en el trazado turolense, en el que su hermano había ganado en las últimas temporadas con relativa facilidad. «Me sentía libre, me sentía como Álex sobre la moto olvidando todo tipo de presión y todo lo demás y por eso pensé que hoy podría ser un buen día y desde el principio traté de empujar si bien es cierto que Rins fue más inteligente y capaz de remontar posiciones en la primera vuelta más que yo y esa quizás ha sido una de las claves de la carrera». Esa presión que a veces le ha atenazado y que desapareció para permitirle firmar su mejor carrera en la clase reina. «¡Hola a todos! Soy el hermano de Álex Márquez», escribía Marc en sus redes sociales, una prueba de cómo se vive esta situación en el seno de la familia.

Tras Rins y Márquez, y aguantando la presión final de Viñales, cruzó la meta Mir, que por momentos pareció en disposición de ganar por fin su primera carrera en MotoGP. «Me he sentido bastante bien durante toda la carrera, estaba tratando de gestionar y guardar los neumáticos, y de estar cerca de los primeros para atacar al final. Hubo un momento en el que fui capaz de adelantar a Viñales y recorté la diferencia con Rins, pero después empecé a tener problemas con el tren delantero. Estas temperaturas son las más altas que hemos tenido durante todo el fin de semana y acertar con la elección de los neumáticos cuando vas detrás de varios pilotos en la carrera, no es fácil. No ha sido el día para conseguir la victoria, pero sí para ponerme líder del campeonato», concluyó el mallorquín, que con el decimoctavo de Quartararo se pone al frente de la general (el francés adujo problemas de presión del neumático delantero que hacían imposible de pilotar la moto).

«Creo que por el momento soy el piloto más constante. Honestamente, pienso que somos capaces de defender el liderato que tenemos ahora, pero la realidad es que no voy a afrontar la próxima carrera pensando en defender el liderato porque creo que eso sería un gran error». El Mundial permanece en Aragón. Será la primera de las cuatro carreras que quedan para terminar un campeonato que mantiene a sus cuatro primeros separados por solo 15 puntos.

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